La instalación de una piscina portátil precisa de un suelo firme para su apoyo. | PUIGCERCÓS

12

Las empresas de instalación de piscinas están desbordadas y en las páginas web ya casi no quedan stocks. El miedo a un nuevo confinamiento ha movilizado a los mallorquines, que desde abril, y sobre todo mayo, se han lanzado en tromba para asegurarse el baño. La lista de espera oscila entre el mes y medio y los cinco meses.

«Es una barbaridad la demanda que estamos teniendo», cuenta Francisco Guardia, director comercial de Puigcercós, una empresa que instala piscinas de madera, fibra o chapa, ya sean portátiles o de las que requieren excavación. «La demanda se ha disparado un 300 por ciento. La gente está muy preocupada por el exceso de aforo de las playas y temen que haya un nuevo confinamiento», cuenta Guardia. Aquellos que poseen una planta baja o un terreno no dudan en invertir ahora en una piscina para sobrellevar las altas temperaturas.

«Ha llegado un momento en el que ni cogemos las llamadas, solo atendemos por email o para las compras a través de nuestra página web», añade Guardia, que añade que «están comprando ahora piscinas de madera para instalar en diciembre, que cuestan entre 3.500 y 10.000 euros». Las empotradas en el suelo oscilan entre los 15.000 y los 50.000 euros.

Este boom se replica en otras empresas de la Isla. En Auba Pool, su responsable, Toñy Pons, señala que «tenemos entre un 30 y un 40 por ciento más de demanda respecto al mismo mes de 2019. Pero es que ahora mismo no es la época habitual para instalar piscinas». Si una piscina desmontable está lista en un día, una de construcción requiere dos meses y medio de trabajos. «Tenemos una gran demanda de particulares que quieren piscinas para pequeños terrenos», dice Pons. «La demanda no paró ni en el confinamiento», añade.

Previsión

Lo mismo ocurre en Mascaró Suministres i Serveis, de Manacor, que ha visto incrementada la demanda «un 70 por ciento.

La gente tiene miedo a un confinamiento en agosto y se está preparando por si acaso», dicen. En Internet, hasta las piscinas hinchables de plástico han volado. El verano al remojo es ahora de lo más demandado.

Peligro de derrumbe por piscinas de 12.000 kilos en terrazas

Hace escasos días una vivienda sufrió un derrumbe en Elda (Alicante) por la instalación de una piscina en una terraza. Y puede alcanzar con facilidad los 12.000 litros, que equivale a 12.000 kilos. Tal y como señala el arquitecto Joan Fortuny, « la estructura de un edifico está diseñada para que aguante 200 kilos por metro cuadrado, que equivale al peso de tres personas».

Con una piscina, «se llegan a los 600 kilos por metro», por lo que la estructura se resiente y puede ceder al peso. En Puigcercós advierten que les piden piscinas para terrazas y balcones pero se niegan a instalarlas.