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Uno de cada tres ciudadanos de Balears asegura que el confinamiento provocado por la crisis del coronavirus le está provocando miedo o ansiedad y uno de cada diez afirma que ha sufrido momentos de depresión severa, según una encuesta realizada por el Instituto Balear de Estudios Sociales (IBES) para Ultima Hora. Un tres por ciento de los consultados asegura, además, que ha notado un descenso del apetito sexual.

La empresa realizó una serie de preguntas para determinar cómo están llevando el confinamiento los ciudadanos de las Illes y los resultados están lejos de esa imagen idílica que muestran algunos balcones a las ocho de la tarde, a la hora en que se aplaude a los sanitarios: Hay más miedo, irritabilidad y problemas de sueño. También se ha detectado un aumento de las molestias físicas o enfermedades leves. Un 10 por ciento asegura que ríe menos y casi un 30 por ciento se siente menos feliz.

Los efectos positivos
El confinamiento, sin embargo, también ha tenido algún aspecto positivo. Un 28 por ciento de los encuestados ha descubierto momentos para la calma y la reflexión y un 29% asegura que el encierro ha servido para profundizar en las relaciones personales. Además, contrariamente a lo que podría haberse pensado en un primer momento, apenas han aumentado las discusiones o conflictos de pareja o con los hijos o los padres.
Casi la mitad de los consultados, sobrelleva los efectos psicológicos del confinamiento tal y como lo esperaba e incluso hay un 38,4 por ciento de los ciudadanos que lo lleva mejor. Solo un 15,2% lo lleva peor de lo esperado.

¿Y a qué dedican su tiempo los ciudadanos que ahora permanecen confinados en sus casas? Además de dormir, a lo que dedican unas siete horas y media, la mayor parte del tiempo lo pasan practicando aficiones en solitario, como leer, escuchar música o ver películas. Dedican casi tres horas y treinta minutos a esta actividad, mientras que destinan otras dos horas y cuarenta minutos a practicar aficiones en compañía de otro, actividad en la que invierten casi tres horas.

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Los ciudadanos consultados pasan 2,25 horas de su tiempo, es decir, dos horas y 25 minutos en el trabajo remunerado o teletrabajo y el mismo tiempo del día hablando con familiares y amigos a través del teléfono o de las distintas redes sociales, mientras que pasan más de hora y media informándose de la situación a través de la prensa, los diarios digitales, las radio, la televisión y las redes sociales.

El resto del tiempo diario se dedica a tareas del hogar, casi una hora y media diaria, y a hablar con familiares y amigos cara a cara, algo más de una hora y diez minutos. Al cuidado personal dedican casi 50 minutos y a practicar deporte, media hora. Los ciudadanos apenas destinan 25 minutos de su rutina diaria a realizar los trayectos permitidos fuera de casa.

El 22 por ciento de los consultados cree que lo peor del confinamiento es el agobio que produce no poder salir de casa, mientras que no poder disfrutar de momentos concretos es negativo para un 17 por ciento. Un 15 % también considera negativas las malas noticias sobre las muertes y la extensión de la enfermedad y un nueve por ciento cree que lo peor es estar lejos de familiares y amigos. Un porcentaje sorprendentemente bajo cree que lo peor es la rutina (5%) y el aburrimiento (4%), mientras que el tres por ciento de la población asegura que la principal desventaja son la soledad, los ratos de ansiedad o estar con los hijos. Apenas un dos por ciento considera negativas las discusiones en casa o la situación económica que está provocando el confinamiento. Las tareas de casa, el teletrabajo o ir a comprar solo son una desventaja para el uno por ciento de los consultados.

En la encuesta también se pregunta por las ventajas del confinamiento y una mayoría significativa, un 39 por ciento, piensa que la principal es que con él se limitará la expansión de los contagios por el virus. Un 18 por ciento valora de forma positiva la posibilidad de estar en familia y el doce por ciento considera beneficioso el hecho de tener más tiempo para ordenar, limpiar o descansar. Un ocho por ciento de los consultados cree que el estar encerrado en casa tiene efectos positivos porque permite ahorrar dinero o porque posibilitará que haya menos contaminación. En último lugar están quienes valoran la cercanía personal o hacer cosas pendientes (2%), así como el teletrabajo o a aprender cosas nuevas (3%).