Aspecto inusual del mar en el interior de la rada de Portopí. | Pere Bota

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Al litoral más urbano de Palma ha llegado el ‘efecto Venecia’, la transparencia de las aguas después de semanas sin apenas tráfico marítimo, tanto de grandes buques como de pequeñas embarcaciones. Enclaves como la rada de Portopí o la dársena de Can Barbarà han perdido el color ocre o verdoso que les caracterizaba y, ahora, en cambio es posible contemplar un fondo que invita al baño. Como antaño todavía recuerdan algunos palmesanos.

El oceanógrafo Xavier Pastor comenta que «este fenómeno, por desgracia, durarará muy poco, está asociado al confinamiento por el coronavirus. La agitación de las hélices levanta los sedimentos y enturbia el agua; es un escenario que acabará cuando se levanten las restricciones».

En parecidos términos se expresa Amadeu Corbera, presidente del GOB. Apunta que este fenómeno «demuestra la capacidad de recuperación de la naturaleza cuando cesa la agresión humana».

transparencia de les aigues a ciutatFOTO : BOTA

La tranquilidad en el mar, la navegación en la bahía de Palma es casi excepcional, también está teniendo un efecto sobre la fauna. En las últimas semanas se ha podido observar la presencia de delfines muy cerca de la costa, «algo que no se puede considerar excepcional, pero es posible que esté relacionado con la tranquilidad. La ausencia de un tráfico marítimo intenso propicia la cercanía a la costa de estos animales», apunta Pastor.

Lo cierto es que el medio ambiente se está beneficiando, aunque sea por unas semanas, de las consecuencias del estado de alarma. Ajenos al COVID-19, los peces reconquistan su espacio nadando en unas aguas con una transparencia que hace décadas que no podían disfrutar. La vida se abre paso, a pesar de todo.