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Las elevadas temperaturas que se registran en la Isla, con máximas de hasta 20 grados en pleno invierno, afectan al campo y, en especial, a los cultivos que pierden el follaje durante esta parte del año. En algunas zonas, la vid ya ha empezado a brotar, cuando todavía es tiempo de poda. También hay naranjos que florecen, al igual que olivos que enseñan la rapa.

Estas cálidas temperaturas invernales acortan el tiempo de hibernación, con lo que los árboles y plantas tienen menos semanas de reposo. En consecuencia, explica el secretario general de Unió de Pagesos, Sebastià Ordines, «la producción de frutos de estos cultivos será menor».

Ordines pone como ejemplo el caso de los viñedos que inician la brotación un mes antes de lo que es habitual, así como el periodo de poda que en diciembre se retrasó por las temperaturas templadas. Por contra, por la noche, las mínimas bajan de manera considerable. Si se produjeran heladas en plena floración, los daños en los cultivos serían considerables.

Antoni Garcias, presidente de la cooperativa de Camp Mallorquí, explica que estos periodos cálidos en invierno no son habituales, pero se dan cada vez con más frecuencia alterando la floración de algunos árboles. Aunque para Garcias lo preocupante es la falta de lluvias, ya que las precipitaciones han sido escasas en las últimas semanas.

A estos cambios meteorológicos hay que añadir la proliferación de plagas entre los cultivos, consecuencia también de la falta de frío. Las bajas temperaturas son fundamentales para aniquilar los insectos que atacan árboles y plantas. «Este invierno solo hemos tenido tres o cuatro días de heladas, y esto no es suficiente para eliminarlos», añade Garcias.

La patata de sa Pobla

Por contra, los agricultores de sa Pobla casi no han tenido que poner en marcha los aspersores para paliar los efectos de las inexistentes heladas en sus campos de patatas. De hecho, esperan que la producción tendrá unos buenos resultados esta campaña.

El motivo científico para explicar este tiempo primaveral es el bloqueo anticiclónico que se ha instalado sobre el continente europeo. Como explica el experto Joan Barceló, «nos da una estabilidad generalizada inusual, que parece que aguantará todavía más».

Mientras los agricultores miran al cielo a la espera de frío y precipitaciones moderadas, la Aemet vaticina una situación sin grandes cambios esta semana.