El monumento de sa Feixina de Palma. | M. À. Cañellas

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Las Illes Balears albergan todavía un centenar de vestigios del franquismo, según un estudio encargado por el Govern. Según establece la Ley de Memoria y Reconocimiento Democráticos, que el Parlament aprobó en 2018, estos vestigios deberán retirarse o eliminarse.

El Govern no ha hecho pública todavía la relación, que incluye monumentos, nombres de calles y otros símbolos. Se dará a conocer más adelante, una vez sea aprobada de forma definitiva por la Comissió de Memòria Democràtica (un organismo creado al amparo de la ley mencionada participado por el Govern, los consells insulares, la FELIB y otras entidades) y notificada a los ayuntamientos de los 28 municipios que los albergan. Estos trámites se harán dentro de las próximas semanas.

El censo de vestigios franquistas incluirá, previsiblemente, el monumento de sa Feixina de Palma, las cruces de los caídos que aun están en pie, los nombres de calles y demás distinciones y reconocimientos honoríficos a personas que se significaron a favor del franquismo, además de otros símbolos.

Hay que recordar que Son Servera, por ejemplo, mantiene todavía su cruz de los caídos, o que el pleno de Santa Margalida ratificó recientemente la proclamación de Joan March, que financió el avión con el que Franco viajó desde Las Palmas de Gran Canaria a Tetuán para ponerse al frente de la sublevación, como Hijo Ilustre. Estos son algunos de los vestigios que supuestamente se tendrán que eliminar.

Criterio

El censo ha sido elaborado por un investigador «con absoluta libertad», en palabras de la consellera de Cultura, Fanny Tur. Sin embargo, su primera versión era al parecer excesivamente exhaustiva. Con posterioridad, la Comissió de Memòria Democràtica lo «peinó». «Peinar» significa establecer unos criterios para excluir de la relación a aquellas personas que, sin haber estado directamente vinculadas al franquismo, tampoco se habían manifestado explícitamente en contra o que lo trascendían. Es el caso, por ejemplo, de los escritores Josep Pla o del ibicenco Marià Villangómez (el cual había sido miembro de Falange). También se han excluido del censo algunos nombres de calles que fueron puestos durante la dictadura pero que no eran franquistas. Es el caso de Josep Ribas, un ibicenco que fue diputado a las Cortes de Cádiz por Mallorca.

«Establecimos el criterio de que solo las personas que participaron activamente en el golpe de Estado o la dictadura formarían parte del censo», señaló Tur.

La consellera recordó que el censo se ha elaborado en cumplimiento de la Ley de Memoria y Reconocimiento Democrático. «El espacio público de una sociedad democrática y libre no puede tener elementos en que hacen apología de la dictadura en sus calles. Hay que eliminarlos. Es un deber que ha sido aplazado durante 40 años y que era una deuda hacia aquellos a los que debemos la democracia», manifestó Tur.

Censo de víctimas de la represión

El Consell de Govern fue informado el pasado viernes del censo de víctimas de la guerra civil y la represión franquista en Balars, que cuenta hasta 1.544 personas asesinadas en Mallorca (2.077 en el conjunto del Archipiélago) durante el conflicto armado y la inmediata posguerra.

La Comissió de Memòria Democràtica aprobará próximamente este censo, realizado también al amparo de la Ley de Memoria y Reconocimiento Democráticos. Una vez se apruebe formalmente, el censo se digitalizará y publicará para facilitar su posible consulta.