El expresidente del Gobierno balear, Jaume Matas, a su llegada a los Juzgados de Vía Alemania de Palma. | Efe

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Los arrepentidos del ‘caso Turisme Jove’ llevan esta semana al expresident Jaume Matas al juicio más abierto de todos los que ha afrontado. En su séptima cita con los tribunales afrontará una petición de cinco años de cárcel por un delito de malversación. Es el único de todos los casos que no deriva de instrucciones llevadas a cabo en el juzgado de Instrucción 3, el que encabezaba José Castro hasta su jubilación.

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La Fiscalía acusa a Matas de dar órdenes para compensar a un empresario, el exconcejal del PP de Calvià Jesús García Oeo, con 120.000 euros porque se había rescindido un contrato con él por parte de la Conselleria de Esports i Joventut. Eso ocurrió en el año 2006. Lo cierto es que este empresario, Jesús García Oeo, facturó a la entidad Turisme Jove por servicios de albergues juveniles que nunca se llegaron a realizar. Pocos días antes del juicio del ‘caso Turisme Jove’, el principal acusado en ese procedimiento, el exdirector general Juan Francisco Gálvez, declaró ante el fiscal que esos pagos derivaron de una orden de Matas. Durante la instrucción de esa causa nunca había aflorado el nombre del expresident. En ese momento, en 2014, Turisme Jove se cerró con un pacto. La Fiscalía acordó con Gálvez una condena de tres años de prisión cuando en sus conclusiones iniciales le reclamaban 12, en parte por esa declaración.

Con esa prueba en contra, la defensa del expresident niega cualquier delito en este asunto. En el juicio que arranca el miércoles en la Audiencia, el ministerio público reclama a Matas una condena de cinco años de prisión. Ahora mismo cumple en la cárcel de Aranjuez la pena de tres años y ocho meses derivada del ‘caso Nóos’. Aguarda la sentencia del juicio del ‘caso Over’ en el que ha pactado con la Fiscalía dos años y medio a sustituir por una multa. El último juicio que tendrá que afrontar es el del ‘caso Son Espases’. Está pendiente del Supremo también por el ‘caso Ópera’.