Buena parte de las nuevas autorizaciones en rústico son para destinar la vivienda a alquiler turístico. | Redacción Local

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La presión constructora sobre el suelo rústico es tan significativa que el Consell de Mallorca batió el año pasado el récord de autorizaciones de los últimos 18 años. Se concedieron 613 permisos para construir una vivienda unifamiliar y no se había visto una cifra parecida desde el año 1999, con 671 autorizaciones. Este nivel de presión urbanística solo se superó en 2000, año en que la cifra fue de 810 autorizaciones. Ese aumento significativo se debió a que el primer Pacte de Progrés, que se constituyó en 1999, incluyó en su programa el aumento de la parcela mínima a 21.000 metros cuadrados, medida que nunca adoptó.

El fenómeno del alquiler vacacional explica esta creciente presión sobre un suelo que, por definición, no está destinado a albergar vivienda dada la condición de rústico. Los responsables del Consell de Mallorca han detectado que la mayor parte de las nuevas viviendas no son para uso familiar, sino para destinarlas a vivienda vacacional.

Para tratar de rebajar esa presión, el Consell ha decidido poner limitaciones y las nuevas solicitudes que se realicen desde la aprobación del Plan de Intervención en los Ámbitos Turísticos (PIAT) no podrán destinarse a alquiler vacacional. Se salvan, por tanto, las ya construidas, pero no se podrá desarrollar esta actividad en las de nueva construcción.

Esta medida se toma ante el significativo aumento de la construcción en rústico vivido en los últimos dos años: en 2016 se dieron 204 autorizaciones, que llegaron a las 501 en 2017 y que acaban de subir a 613. Es decir, que el número de permisos para construir en rústico ha crecido un 300 por cien en los últimos dos años.

Los datos de 2016

Cuando se presentaron los datos del año 2016, la consellera de Territori, Mercedes Garrido, ya reconoció que se estaba detectado un aumento vinculado al alquiler vacacional. «El suelo rústico padece una presión que va en aumento y viene provocada por los beneficios económicos que da el alquiler vacacional», señaló la consellera en su día.

En cualquier caso, el Consell confía en que las medidas de contención urbanística aprobadas por la institución moderen esta enorme actividad económica en un suelo agrario que no debería tener fines residenciales o turísticos.