El expresidente de Baleares, José Ramón Bauzá. | Efe

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Mucho anuncio a bombo y platillo el pasado miércoles de que abandonaba el PP y el escaño de senador; mucho erigirse en noticia y chupar alcachofa en informativos nacionales; mucho echar pestes contra el Estatut d'Autonomia balear impulsado por Gabriel Cañellas, pero este viernes a las 19'45 horas, José Ramón Bauzá Díaz, una bala a la hora de anunciar dimisiones victimistas pero más lento que un pavo cojo en el momento de ejecutarlas, aún no se había dado de baja en el PP ni este partido tenía conocimiento de que hubiera presentado el escrito de renuncia a su acta en el Senado.

El secretario general del PP balear, Toni Fuster, se ha visto obligado a admitir que Bauzá sigue siendo militante del PP a todos los efectos 57 horas después de que hubiera anunciado su adiós al son pomposo de música sacra. Este viernes ha sido un día febril en la sede popular de la calle Estudi General. Bauzá, maestro en el juego de la gallinita ciega, tenía tres opciones para saltar por la borda rompiendo el carnet y su pasado: podía elegir para su hara-kiri las sedes de Génova en Madrid, de Palau Reial en Palma y la de Marratxí. Pero por ningún lado se le ha visto el pelo ni a él ni a nadie que le represente.

A su vez, los contactos del PP con el Senado fueron constantes porque si no dimite es imposible legalmente nombrarle un sustituto. Pero a primera hora de la tarde, cuando todas sus señorías ya se habían ido a gozar del fin de semana, Bauzá no había presentado el escrito de renuncia.

Otras fuentes del PP indicaron que como Joserra no se dé prisa en formalizar su baja en el partido y en el Senado, importantes dirigentes de Génova le van a pillar por su cuenta, le acorralarán en una esquina y con sonrisa de vinagre y jaboncito en las comisuras de los labios le van a recetar la clásica pomada de las películas de cine negro: «Déjate de comedia, chato. Lárgate ya. No prolongues esta agonía porque ya has hecho demasiado daño. Ahueca, pájaro».

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Quien más sufre es Biel Company: anda metido en la quinielas para nombrar al sustituto de Bauzá para enviarlo a la Plaza de la Marina Española. Pero mientras, el boticario sigue enrocado y jugando al despiste. Lo lógico hubiera sido que Joserra hubiera abandonado su acta 'ipso facto' el mismo miércoles para facilitar la sucesión sin traumas. Nadie,utilizando las leyes de la lógica y el sentido común, acierta a comprender esta demora incomprensible.

La única explicación que dan algunos miembros del PP es sobrenatural. Dicen que Bauzá haya sufrido algún tipo de alucinación mística y cree que se le ha aparecido la Virgen de los Desamparados y le ha ordenado que aguante como un hermano macabeo en la olla a ver si se apaga la hoguera por intercesión divina. Aseguran que Bauzá se creía que si abandonaba el PP de forma solemne, Vox por un lado y Ciudadanos por el otro se lo rifarían como si fuera una cesta de Navidad de primer nivel. No ha sido así. Sólo ha cosechado portazos.

Han pasado de Joserra como si fuese un inquilino desahuciado. Ahora, según los hermeneutas del sobrenaturalisno, Bauzá intenta ganar tiempo a la espera de una nueva aparición de la Virgen.

Pero el horno no está para bollos: en tiempos de Rajoy la calle Génova parecía un simpático tablado de coros y danzas. Había manga ancha y tolerancia polinesia. Pero ahora, con el palentino Casado y el murciano Teodoro al frente, aquello es un cuartel del Rif en plena ofensiva del monte Gurugú. El que se sube a la parra acaba despellejado.

En Palma esperan que le peguen una embestida de las que marcan época. No sea cosa que le tome gusto al acta de senador y les vuelva a dar follón y jarana todo el tiempo que pueda, hasta las puertas de las elecciones.