Montserrat Mozo y Esther Zarrias explicaron la experiencia del CEIP Rosa dels Vents. | MIQUEL A CANELLAS

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Una pequeña escuela pública, el CEIP Rosa dels Vents de la Colònia de Sant Pere (Artà), con 70 alumnos de 3 a 8 años y seis maestros, practica la pedagogía viva y activa, aprovechando las aportaciones de la neurociencia en el aprendizaje, con una redistribución de espacios para que los niños puedan aprender jugando y conseguir que se eduquen en valores y no tengan que hacer deberes.

Esther Zarrias, directora del centro escolar, y Montserrat Mozo, maestra especialista en música, fueron las encargadas de explicar en el Projecte Aula (PAula) la experiencia educativa innovadora que están llevando a cabo en los últimos años, una propuesta que ha llamado la atención de otros centros e incluso de inspectores educativos de Catalunya, que se han interesado por la metodología que utilizan.

Los ejes fundamentales de esta nueva forma de educar son la neurociencia, «que nos explica la importancia del juego como canal natural de aprendizaje y la posibilidad de que el alumno elija una actividad o un taller; algo que hace que se sienta más responsable y comprometido», explicó Esther Zarrias.

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Las dos maestras interactuaron con el público proponiendo un ejercicio en el que dos personas, una en cuclillas (como si fuera un niño) y otra de pie, se sostenían la mirada. Tras el ejercicio, algunos de los participantes en la jornada expresaron sus opiniones, reconociendo que es mucho más complicado sostener la mirada cuando se es un niño pequeño.

«El niño no se puede levantar, el maestro sí que se puede agachar hacia el niño. La escuela activa tiene que ver con este cambio de mirada hacia la infancia», afirmó Montserrat Mozo.
Para llevar a cabo este proyecto educativo, el colegio de la Colònia de Sant Pere, cambió todo su mobiliario, adaptándolo a los necesidades de los alumnos, porque el espacio y el juego son muy importantes.

«Lo que hemos hecho es cambiar el rol del adulto, del maestro. En nuestro caso lo que hace es acompañar al alumno, no dirigirlo», dijo Mozo, y añadió que «el método de pedagogía activa funciona». Sin embargo, otros centros no lo practican porque «los cambios dan miedo, crean mucha inseguridad».