Francina Armengol y Pedro Sánchez. | Emilio Naranjo - EFE

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Pedro Sánchez analiza la política española en clave madrileña. Ahora anda histérico porque las encuestas auguran un crecimiento espectacular de Albert Rivera, especialmente en la comunidad de Madrid. El anticatalanismo de C,s genera muchos votos en las dos orillas del Manzanares Y ante esta evidencia, Sánchez ha reaccionado como un gamo cuando huele cartuchazos. Se ha ido a ver a Rajoy, le ha ofrecido todo su apoyo en el asunto catalan y ha anunciado que quiere adaptar el delito de rebelión a las necesidades del «siglo XXI». Sondeos mandan, sondeos aprietan y sondeos determinan el comportamiento de los veletas. De pronto Pedro el saltarín se ha olvidado del trabajo teórico realizado en el PSOE para reconocer España como una realidad plurinacional e impulsar la consiguiente reforma constitucional.

Las encuestas le han hecho pensar todo lo contrario. Se ha transformado en un emulador de Rivera para intentar rascar votos en el Guadarrama. Ahora la Constitución de 1978 no es reformable, sino un objeto jurídico a proteger con el endurecimiento del Código Penal. Sánchez piensa que el actual delito de rebelión está pensado para que ningún Tejero vuelva a asaltar el Congreso seguido por 200 guardias armados hasta los dientes. Quiere ampliar su tipicidad a los cargos públicos que en ejercicio de sus funciones «subviertan» el orden constitucional aunque sea de manera pacífica, apelando a las urnas y respetando los resultados electorales. Si Rivera pedía taza, Pedro reclama taza y media.

Sabe que al conflicto catalán lo arreglará finalmente la cúpula Unión Europea, la única que tiene poder real (político y económico) para conseguirlo. Pero a Pedro eso poco le importa. Lo que ahora cuenta es el postureo de ganarle a Rivera en ser símbolo de la unidad de España como si fuese un globo de feria activado como reclamo electoral.

Y ante esta derechización desaforada de Pedro y su PSOE, ¿cómo quedan Francina Armengol y su PSIB federalista y defensor a ultranza de los valores culturales, lingüísticos y políticos diferenciales de las Balears y del resto de la periferia española? Con un Pedrito cada vez más perfumado con colonia pseudofalangista, ¿qué será de la praxis del PSIB, fruto de un debate de lustros para adaptar sus valores socialistas a una realidad con enormes especificidades

Eso de la aplicación del delito de rebelión duele entre los socialistas de raíz, de tradición y de cultura. De aquellos que descienden de las familias que padecieron la represión de 1936. Como es sabido, los franquistas condenaron y ejecutaron, con un cinismo incalificable, a muchos socialistas por el delito de 'rebelión', cuando lo único que hicieron entonces fue mantenerse leales a las urnas y a la democracia. Pero si ahora Pedrito logra que el delito de rebelión se amplíe a los cargos públicos que hagan una aplicación 'torcida' de la Constitución (siempre interpretable) en realidad justificarán aquellos procesos 'por rebelión' de 1936 años siguientes contra todos aquellos que se negaron a secundar el golpe y la imposición de la dictadura.

Y lo que es peor: con esta reforma del Código Penal pueden dejar la puerta entreabierta a la aplicación del delito de rebelión a demócratas (de todo tipo, no sólo independentistas) caso de que un desastre como el de hace ocho décadas se repitiese en el futuro.

El PSIB considera «desproporcionada» la aplicación del artículo 155 en Catalunya. Veremos ahora qué dirán de la ampliación del delito de rebelión que quiere imponer su secretario general. Habrá que examinar cómo reaccionan Francina, su cúpula y sus diputados en Madrid. Habrá que comprobar si es capaz de estructurar una respuesta interna dentro de las filas socialistas en el sentido de que el PSOE no puede desnaturalizarse porque en los madriles Ciudadanos cosecha muchos votos con su anticatalanismo.

Francina debe convencer a Sánchez que lo que gane (o deje de perder) en el Paseo de la Castellana, se le esfumará irremisiblemente en Balears y en otras comunidades periféricas que siguen manteniendo su fe en un futuro federal para España.

Pedrito va 'desmadrao', a toda carrera para colocarse a la derecha de Rivera. O la cultura socialista devuelve las aguas a su cauce, o el PSIB (junto a otros) se pone fuerte ante Sánchez, o Pedrito puede hacer un daño enorme a una organización que pronto cumplirá los 140 años de historia.