Hace tiempo que el Govern mira de reojo a la delegada del Gobierno, Maria Salom, a quien culpa de usar su cargo para hacer política contra el Ejecutivo a través de la presentación de advertencias de ilegalidad a varias normas autonómicas. | Joan Torres

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La delegada del Gobierno, Maria Salom, reconoció este viernes que desde la Administración central se realiza una especial vigilancia a las medidas del Govern y de otras instituciones a favor del catalán, y aseguró que la responsable es Francina Armengol por su «sobredimensionamiento» de este asunto.

«La señora Armengol ha dado un sobredimensionamiento tal a todo el tema del catalán, que si para ir a la Simfònica se necesita catalán, que si para ser médico se necesita catalán, que se entra en una dinámica que hace que las administraciones velen y miren más determinados acuerdos», afirmó la delegada del Gobierno.

Salom basó la presentación de los recursos en contra de las ayudas al catalán en algunos ayuntamientos en que su misión es defender el cumplimiento de la legalidad. Esta decisión ha provocado malestar en su partido y tensión entre los sectores más regionalistas, como quedó de manifiesto en la reunión mantenida esta misma semana por la dirección del PP. La medida también ha provocado mar de fondo entre la dirección del PP y Salom.

Salom no solo defendió su postura, sino que aprovechó para cargar contra Francina Armengol por haber provocado un «sobredimensionamiento del nacionalismo» al ceder el Consell y el Ajuntament de Palma a partidos nacionalistas para poder ser presidenta. «Es una radical, y ella misma lo ha dicho, y tiene una obsesión con el catalán».

Andanada contra Més

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También cargó contra Més y contra el alcalde de Palma, Antoni Noguera, por haber tomado medidas a favor del catalán que incumplen la ley. «¿Quién es Noguera para dar títulos de buen o mal mallorquín? ¿Es más mallorquín él porque defiende el catalán y los Països Catalans o yo, que defiendo el mallorquín, mi tierra, mis costumbres, la Ley de Normalización, la Constitución y el Estatut?», se preguntó. También atribuyó la polémica a problemas internos de Més y a un intento de tapar su división.

Defendió que su trabajo es hacer cumplir la ley sin tener en cuenta las posibles consecuencias electorales y evitó opinar sobre la situación del PP y las posibles críticas a su persona por los recursos contra el catalán y por el pago de la carrera profesional.

La andanada de la delegada del Gobierno contra el Govern y contra Més provocó una rápida respuesta de ambos. La portavoz del Ejecutivo balear, Pilar Costa, le pidió que actúe con responsabilidad y sentido común y que no haga polémica con unas subvenciones que se dan hace 20 años. «El problema lo tiene en su casa; no hace falta que dispare a otras administraciones», afirmó Costa, en alusión a la división del PP sobre este asunto.

Més envió un comunicado en el que arremete contra Salom y en el que muestra su «indignación». «Ha demostrado falta de lealtad y de altura institucional, lo que le lleva a utilizar las estructuras del Estado al servicio de los intereses del PP», afirmó Guillem Balboa, coordinador interno de Més.

El PI ha anunciado que presentará mociones en todos los ayuntamientos en defensa de las subvenciones en catalán.