Mar Blava asegura que siete empresas petroleras estarían interesadas en el proyecto reactivado de sondeos acústicos

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La Alianza Mar Blava ha asegurado demostrar la vinculación con los intereses de la industria petrolera del proyecto MedSalt-2, que el Instituto Nazionale di Oceanografía e di Geofisica Sperimentale de Trieste quiere llevar a cabo con cañones de aire comprimido de alta presión en el área marina comprendida entre las islas de Ibiza y Mallorca y al sureste de Ibiza y Formentera. La entidad ha afirmado que «siete compañías del sector del petróleo y del gas y de compañías de servicios petroleros activas en el Mediterráneo han expresado de forma escrita su interés en la acción».

En un comunicado, Mar Blava ha recordado que en marzo de 2016 la Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación envió un oficio indicando que el Ministerio era el órgano sustantivo encargado de autorizar el proyecto. Además, se solicitaba una declaración de impacto ambiental simplificada correspondiente al citado proyecto.

Según Mar Blava, se trata de un proyecto de sondeos acústicos con la técnica de cañones de aire comprimido (airguns), cuyo uso conlleva un «elevado impacto ambiental», con el objetivo de estudiar, con fines «supuestamente científicos», determinados aspectos del origen y la geodinámica de las formaciones salinas del subsuelo marino en la zona de actuación del proyecto. Para el desarrollo de la campaña oceanográfica se emplearía el buque científico 'OGS Explora' equipado con un sistema de cañones de aire comprimido y un sistema de hidrófonos.

Para Mar Blava, desde el principio surgieron cuestiones relevantes sobre el proyecto, como si realmente era puramente científico o si, por el contrario, era la antesala de posteriores actividades de exploración y explotación de hidrocarburos.

La Alianza ha reiterado que el impacto ambiental del proyecto sería «muy negativo», recordando que es «sobradamente conocido el elevado interés de la industria petrolera por estas formaciones geológicas» al existir en ellas la posibilidad de encontrar importantes bolsas de hidrocarburos.

Además, la investigación realizada por la Alianza dice demostrar el interés de diversas compañías del sector petrolero en este proyecto MedSalt-2, destacando incluso que en un documento localizado se evidencia «claramente» cómo detrás del proyecto que pretende llevar a cabo el Instituto en aguas de Baleares hay toda un red de intereses comerciales, especialmente de las empresas del sector petrolero. Incluso, según Mar Blava, en el documento se resalta que a «corto plazo, la Acción impulsará la exploración industrial de recursos de hidrocarburos en el sensible ambiente del mar Mediterráneo».

«Siete compañías del sector del petróleo y del gas y de compañías de servicios petroleros activas en el Mediterráneo han expresado de forma escrita su interés en la Acción», ha reiterado la Alianza, señalando que se advierte que, dentro de su plan para involucrar a las empresas del sector de los hidrocarburos para que participen como accionistas, hay riesgos como la «fluctuación en el precio del petróleo y el gas, que podría disuadir a las compañías de embarcarse en exploraciones costosas, y la aceptación pública».

«Además de ser el proyecto MedSalt-2 una tapadera con apariencia científica de la industria petrolera, es evidente que, por la utilización de la técnica de cañones de aire comprimido, si éste se llevara a cabo tendría un impacto ambiental muy negativo», han denunciado. Por todo ello, la Alianza Mar Blava solicitó el archivo directo y definitivo del proyecto MedSalt-2 de sondeos acústicos propuesto por el INOGS en aguas de Mallorca, Ibiza y Formentera y, subsidiariamente, que lo sometiera a Evaluación de Impacto Ambiental Ordinaria y no Simplificada como pretendía el promotor.

De acuerdo con los datos del promotor, el proyecto MedSalt2 tiene como finalidad conseguir una imagen en alta y media resolución de los fondos marinos, viéndose afectado el Parque Nacional Marítimo-Terrestre del Archipiélago de Cabrera y el Parque Natural de Ses Salines de Ibiza y Formentera.

La oposición al proyecto fue mostrada también por el Consell de Ibiza, el Consell de Formentera, la Conselleria de Medio Ambiente, Agricultura y Pesca del Govern balear o la Comisión de Medio Ambiente de Baleares, entre otras entidades.

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