El turismo de lujo tiene un impacto directo en todos los sectores productivos de Mallorca, así como en los productos turísticos de alta gama. Hoteles de cinco estrellas, campos de golf, rent a car, puertos deportivos, son los grandes beneficiados. | Teresa Ayuga

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El turismo de lujo generará este verano en Mallorca un impacto económico de unos 5.000 millones, al haberse convertido esta temporada en el principal centro catalizador de este tipo de nicho de mercado en la cuenca mediterránea. La Isla ha desbancado a Mónaco, Croacia e Italia, según señalan asociaciones empresariales náuticas, las de oferta complementaria y de los principales servicios de alta gama, como las empresas de jets privados y vehículos con conductor.

El crecimiento respecto al pasado año, según estas fuentes «es de un 20 %, pero nunca se sabrá realmente el impacto económico de este segmento de mercado por su atomización en todos los sectores productivos de la Isla».

El sector de los superyates es el que mejor evolución está teniendo. El presidente de la Asociación España de Grandes Yates (AEGY) y de Astilleros Mallorca, Diego Colón de Carvajal, señalaba este jueves: «El turismo de lujo va al alza y creciendo de forma progresiva. En los últimos tres años se han multiplicado por ocho los ingresos en cuanto al chárter náutico y la llegada de barcos con grandes esloras, gracias a las mejoras impositivas habidas y a la eliminación de trabas burocráticas. Esto ha hecho que Mallorca haya quitado cuota de mercado a los puertos del sur de Francia, Croacia e Italia».

Jets privados y sectores
El aeropuerto de Son Sant Joan, dentro de esta dinámica, ha batido desde enero su récord de movimientos de aviones privados. El pasado mes de julio, Aviación General contabilizó un tráfico de 1.682 jets y aerotaxis, con un movimiento de 4.076 pasajeros, lo que representa un alza del 2,1 y 6 %, respectivamente. En junio el incremento de aviones fue de un 17,4 %, según datos facilitados por AENA-Palma.

El turismo náutico, que influye en la llegada de aerotaxis, es el que canaliza a Mallorca en más de un 70 % el turismo de lujo, repercutiendo en las empresas de mantenimiento, puertos deportivos (alquileres de amarres, servicios y combustible), cátering, grandes superficies, restaurantes de prestigio, vehículos privados con conductor y, especialmente, en el comercio de alta gama del centro de Palma.