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Con la expulsión de Xelo Huertas al Grupo Mixto algunos creen que se han quitado un buen «muerto» de encima. Respira el Consolat, que puede continuar con su estrategia de convertir a Jarabo en su patito de estanque; respira la propia Xelo, que ya ha dejado de sufrir, y sobe todo respiran a pulmón batiente los letrados del Parlament, que podrán volver a su plácida existencia sin que nadie les sitúe en el centro de la diana. Sólo así puede entenderse la contundencia de su informe-aspirina, donde buscan quitarse este dolor de cabeza de encima por la vía rápida y sin demoras ni sutilezas.

Pero el problema institucional sigue en pie. Por mucho que intenten maquillar la realidad, lo cierto es que el edificio del Círculo Mallorquín se parece cada vez más al Círculo de Arxiduc, donde manda Podemos. Una purga de tabla rasa y afeitado al cero, promovida por los podemitas que ahora mandan, ha triunfado en la sede de la soberanía popular balear. Ahí radica el drama. ¿Qué garantías tienen el PSIB y Més de que dentro de medio año no tendrán que lidiar otra fiesta del empastre protagonizada por los muchachos de Jarabo y Camargo? Ninguna, absolutamente ninguna.Y entonces ellos no serán árbitros con poder para levantar tarjetas, sino víctimas.

La dureza de algunos y la dejadez de otros al imponer el hudimiento de Huertas lejos de fortalecerles, les debilita. El tiempo lo dirá. Ahora los fortachones son Jarabo y Camargo. Y más se irá viendo a medida que se acerquen las futuras elecciones. Si han conseguido el apoyo de toda la izquierda para acabar con la presidencia del Parlament, ¿qué no harán cuando esté en juego la nueva cosecha de votos a las puertas de la próxima legislatura?

PSIB y Més se frotaban las manos este miércoles porque el informe de los letrados aparentemente les favorece. ¿Pero qué sucederá cuando tengan que afrontar el próximo guirigay podemita? ¿Volverán a plegarse a su juego cuando ruja otra vez la Jaramargo?

Por este camino de confusionismo y cobardía, tal vez llegue el día en que PSIB y Més se tengan que ir a mendigar los votos de Xelo Huertas y Montse Seijas. Tal vez llegue el día en que el huracán de la Jaramargo despeine a los que ahora les han ayudado. Pero para ellos ya será demasiado tarde.