Palma es la segunda ciudad española con más congestión de tráfico, según un estudio reciente. | S. Cases

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El Ajuntament de Palma reducirá la velocidad máxima de circulación para descongestionar el tráfico. Se trata de una de las medidas que aplicará el Consistorio con la intención de quitar protagonismo al coche en favor de la bicicleta o el peatón.

«Hasta ahora en Palma se pensaba en lenguaje de coche y nosotros queremos empezar a pensar en lenguaje de peatón», afirma el regidor de Mobilitat, Joan Ferrer.

Las calles, explica, están divididas por categorías, siendo las de primera las que tiene tres, cuatro o más carriles por banda, como las Avenidas, donde la velocidad máxima son 50 kilómetros por hora; las de segunda son las vías de doble sentido y las de tercera, las calles de un carril y un único sentido.

La idea que tienen en mente los responsables municipales es llegar a regular el tráfico en todas las vías de tercera jerarquía, algo que, asegura el edil, «facilita la red viaria de Palma, pues muchas de estas calles de un solo sentido conforman grandes manzanas que quedan englobadas dentro de la vías de primera o segunda jerarquía».