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La tensión sigue in crescendo en Emaya y la amenaza de huelga vuelve a sobrevolar la mayor empresa municipal. Tras horas de reuniones, la dirección y el comité de empresa no lograron ayer alcanzar un acuerdo; UGT, USO, USTE y CSIF se levantaron de la mesa. Ambas partes se verán esta mañana en los juzgados, donde se dirimirá si la convocatoria de huelga era ilegal o no. El presidente de Emaya, Andreu Garau, aseguró que tendrá que despedir al comité de huelga si la Justicia determina que la convocatoria era ilegal; de no haberse desconvocado el pasado viernes, la huelga indefinida en los departamentos de limpieza y recogida de Emaya habría comenzado hoy. «Si el juez la declara ilegal estaré obligado a despedir al comité de huelga; de lo contrario sería como tolerar una ilegalidad. Yo no quiero despedir a nadie, pero no puedo tolerar un chantaje», explicó Garau.
No obstante, el presidente de Emaya espera que los sindicatos recapaciten y esta misma mañana puedan llegar a un acuerdo y firmen la paz social para lo que falta de legislatura y la dirección retiraría la demanda. La dirección de Emaya considera la huelga ilegal porque su convocatoria no se basaba en motivos laborales, por lo que podía interpretarse como una huelga política.
Por su parte, el presidente del comité de empresa, Miguel Romero, argumentó que no pueden firmar la paz social bajo amenzas. «La paz social no se entiende si tienes una pistola en la sien, que se llama damanda», subrayó. El representante de los trabajadores argumentó que «nosotros retiramos la huelga y ahora les corresponde a ellos (la dirección) hacer el gesto de retirar la demanda». Aunque aseguró que no hay ninguna decisión tomada, insinuó que el despido de los miembros del comité de huelga podría suponer la exigencia de una nueva convocatoria de huelga por parte de los trabajadores.

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