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Con el fin de acabar con la oferta ilegal en el aeropuerto de Palma, los taxistas están dispuestos a colapsar Son Sant Joan y hacer oír sus protestas las veces que haga falta. Ayer a mediodía provocaron un conato de apenas media hora tras detectar un vehículo presuntamente pirata, lo que conllevó un despliegue policial para restablecer la normalidad. La noche del jueves ya bloquearon la terminal de llegadas durante dos horas y forzaron una reunión con AENA, Cort y el Govern, que se comprometieron a intensificar los controles.

El director general de Transports, Juan Salvador Iriarte, explicó que las partes se reunirán de nuevo el 12 de junio -un encuentro que ya estaba previsto y que se realiza cada año al inicio de la temporada- y que se han comprometido a presentar un plan específico de inspección para el aeropuerto. En este sentido, detalló que habrá una intensificación de controles y una mayor presencia de inspectores en Son Sant Joan respecto del año pasado para detectar la oferta ilegal.

Dificultades

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De acuerdo con las cifras de inspección de Transports, en 2013 se llevaron a cabo 108 controles en el aeropuerto, más de la mitad en verano, y se inspeccionaron 1.721 vehículos con un total de una infracción. En este sentido, fuentes del departamento informaron de las dificultades para multar a un infractor.

El problema de la ‘piratería’ es comprobar que realmente se lleva a cabo una actividad ilegal. En el aeropuerto no se puede negociar, es decir, los viajeros que llegan no pueden comprar un servicio que no sea de transporte público o coger un taxi en la cola. Sin embargo, en casos de piratería, es decir, transportistas que venden los trayectos de forma irregular, alegan que transportan a amigos durante las inspecciones.

El presidente de la asociación de autónomos del taxi, Gabriel Moragues, explicó el malestar del sector por el descenso del trabajo. «Los trayectos de largo recorrido han caído más del 50 por ciento», una reducción que se explica por la crisis, pero también «por la competencia desleal», aseguró.