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A primeras horas de la mañana de ayer, el yate que durante trece años la Familia Real utilizó durante sus vacaciones estivales en Mallorca salió del hangar de la base naval de Portopí para ultimar los preparativos técnicos para su traslado a Port Adriano. En este momento se desveló que el antiguo Fortuna –nombre que sólo puede utilizar el barco de don Juan Carlos al tenerlo registrado– ha pasado a denominarse Foners, según el acuerdo de Fundatur, la fundación propietaria de la embarcación.

Personal de la naviera Balearia ultimó durante toda la jornada los detalles previos para la que será su singladura hasta el amarre del Foners en Port Adriano, la cual podría tener lugar esta misma mañana.

Fundatur, que preside en la actualidad Carmen Matutes, iniciará de inmediato los contactos con diferentes brokers náuticos para que pongan a la venta el barco, el cual por sus especiales características tiene un mercado muy acotado. En el año 2000 los empresarios que integran Fundatur, junto con el Govern, abonaron un total de 18 millones de euros por el que entonces fue el tercer Fortuna que ha patroneado don Juan Carlos, siempre en aguas de Balears.

Respecto al precio final del Foners desde Fundatur no se quieren hacer especulaciones, aunque ya se da por descontado que no se podrá recuperar el coste inicial de la embarcación. En todo caso, el resultado de la operación se destinará a los fines de Fundatur: la promoción turística y cultural de las Islas.

La salida del Foners de la rada de Portopí será el colofón de una relación del Fortuna con Balears que ha durado décadas, la cual finalizó en mayo del pasado año cuando el Gobierno autorizó la desafección del yate a Patrimonio Nacional tras la renuncia del Rey a seguir utilizándolo como gesto de austeridad, dados los elevados costes de mantenimiento.

De hecho, en el verano de 2012 sólo salió en una ocasión a navegar con un miembro de la Familia Real a bordo.