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El empresario Pedro Ferrà Tur, propietario de la mercantil que junto a Sacresa integraba la UTE que concurrió al concurso para la adjudicación de los solares de Can Domenge, ha asegurado no haber cobrado soborno alguno en este proceso administrativo por una presunta intermediación entre Sacresa y el Consell de Mallorca para solicitar a la empresa catalana el pago del cohecho, aspecto que también ha rechazado de forma tajante.

En su declaración como testigo en el juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Baleares por el presunto amaño del concurso para que éste se decantase en favor de Sacresa, Ferrà Tur ha manifestado que habló con el representante de esta mercantil Joan Maria Pujals «mucho antes de la adjudicación», entre la presentación de ofertas y la publicación definitiva, «con el que discutía las condiciones y quien me ofreció un 5 por ciento por participar en el proceso».

«A mí lo que me interesaba era la posible construcción en los terrenos», ha recalcado el empresario, quien al ser preguntado sobre si tenía conocimiento de la supuesta comisión de cuatro millones de euros que la promotora catalana pagó por resultar adjudicataria, ha asegurado que no y que tampoco participó en el reparto que se habría hecho de la dádiva.

«No había motivo para ello, y a Dios gracias que tengo dos empresas de cierto prestigio y puedo mantener a mi familia. Además, dudo que se atrevieran a pedírmelo», ha espetado en este sentido.

Por su parte, Pujals, quien también ha sido interrogado en la vista oral, ha recordado cómo el entonces vicepresidente del Consell, Miquel Nadal -acusado en el juicio- le comentó que quería que el proceso de adjudicación se realizara mediante concurso y no a través de subasta, «fundamentalmente para controlar todo el proceso y que el proyecto fuera de calidad».

Asimismo, ha relatado que Sacresa tenía contratado un bufete de abogados en Mallorca a fin de facilitar su implantación en Mallorca. Según ha apuntado, las relaciones con la Administración las mantenían el también representante de Sacresa Mario Sanz y él mismo, quienes inicialmente se reunieron con Nadal en un encuentro en el que «se manifestó el interés de la empresa por implantar el negocio» en la isla.