Pilar Fuertes y Teresa Bibiloni, psicólogas y mediadoras familiares. | M. À. Cañellas

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El año 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió que el 15 de mayo de cada año se celebre el Día Internacional de la Familia, con miras a crear una mayor conciencia de las cuestiones relacionadas con la familia y mejorar la capacidad institucional de las naciones para hacer frente los problemas relacionados con la familia.

Siguiendo esta premisa el Centro Psico-Mediación que dirigen las psicólogas Pilar Fuertes y Teresa Bibiloni ofrece un servicio especializado en la intervención familiar y de pareja desde la óptica de la terapia sistémica y la mediación familiar «con la pretensión de contribuir a la recuperación del bienestar familiar, personal y psicológico de los miembros que la componen», explican las expertas.

Columna

«En nuestra sociedad la familia sigue siendo la columna vertebral en la que esta se apoya. Por ello el cuidarse emocional y psicológicamente es de vital importancia, una tarea que los padres deben ejercer y enseñar a los hijos», apuntan.

La terapia sistémica, interviene produciendo cambios en las relaciones familiares, cuando estas se están desgastando y produciendo un dolor en las personas que la forman, es una buena herramienta terapéutica a la que recurrir cuando la familia o la pareja no sabe o no puede por ella misma resolver su malestar, sus desencuentros, en definitiva sus crisis.

«En los tiempos actuales la familia soporta una doble presión, además de las adaptaciones a nuevas etapas vitales que son generadoras de crisis como; el crecimiento de los hijos que se convierten en adolescentes, las crisis de pareja, los divorcios, el cuidado de ancianos; soporta la enorme presión de esta brutal crisis económica que hace tambalear los cimientos de las relaciones familiares», afirman.

Sentir el apoyo de los hermanos, padres y la pareja para sobrevivir a todas estas crisis y salir reforzados adquiere un sentido de supervivencia.

En muchas ocasiones, no se sabe cómo resolver estos conflictos, falta serenarse y establecer o recuperar habilidades que proporcionen soluciones válidas.