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El número de ciudadanos de la Península que residen en las Islas ha disminuido por tercer año consecutivo, según consta en las cifras oficiales del padrón recién publicadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE). En el año 2009, el número de ciudadanos de otras comunidades que vivían en las Islas era de 247.962 frente a los 243.917 empadronados en Balears tres años más tarde.

Hasta el año 2010, se había producido en las Islas un progresivo aunque lento aumento de ciudadanos de la Península, con la excepción de tres comunidades autónomas: Andalucía. Castilla-La Mancha y Murcia. En los últimos diez años, han abandonado las Islas 11.396 ciudadanos andaluces, además de 2.631 castellano-manchegos y 1.463 murcianos, lo que da un total de 15.490 nacidos en estas comunidades que han dejado de vivir en Balears.

Varias comunidades

Sin embargo, el proceso de retorno a sus respectivas comunidades autónomas se ha extendido a otros territorios y el año pasado diminuyó el número de aragoneses, asturianos, castellano-leoneses, catalanes, extremeños, gallegos, navarros y vascos, de lo que se deduce que la crisis también empuja a sus lugares de origen a los nacidos en la Península.

Ya hace casi una década que el número de residentes nacidos en el extranjero supera a los nacidos en otros territorios españoles. Ambos colectivos siguen teniendo un importante peso demográfico en las Islas, a pesar del descenso. De hecho, a 1 de enero de 2012, el número de residentes que había nacido en la Comunitat Autònoma representaba el 53,7 por ciento de la población total de las Islas, según los datos del INE. A 1 de enero de 2012, vivían en Balears 1.119.439 ciudadanos, de los que 601.434 habían nacido en las Islas. Un total de 274.088 residentes más habían nacido en el extranjero y el resto, 243.917 habitantes, habían nacido en otros territorios españoles.