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El refrigerio sin brindis y con 'marcas blancas' que se celebró el jueves en el Parlament tras el último pleno no fue un hecho aislado. Ayer, la presidenta de la Cámara, Margalida Durán, repitió la operación en la tradicional recepción ante los medios y, aunque se sirvió cava y hubo copas de cristal, evitó alzarlas en público. Durán comentó que, «en estos momentos de crisis», incluso se había planteado la conveniencia de suprimir el acto. Durán optó por agradecer su trabajo a los medios y recordar que «el periodismo también vive momentos duros».

Tampoco hubo brindis en el Consolat de Mar, la sede de la Presidencia del Govern. Aunque sí se habían dispuesto unas copas de cava, el president y varios consellers evitaron tocarlas. Quienes les dieron algún sorbo, lo hicieron fuera del objetivo de las cámaras. Previamente, el servicio de protocolo había indicado que no habría «fotos de brindis».

Salir de la crisis

La ausencia de brindis no impidió que el president Bauzá lanzara su mensaje: que «los objetivos que se marcó el Govern se estaban cumpliendo». Afirmó que estos objetivos eran «redimensionar la Administración», el «equilibrio en las cuentas» y la «regeneración de la vida política». Felicitó a los medios y les agradeció su labor. Afirmó que quería ser «prudente» pero que el «siguiente reto» es «salir de la crisis». Afirmó que para conseguir ese objetivo todos son importantes, también los medios.

En ese momento, ante la puerta del Consolat, protestaba una amplia representación de la plantilla de IB3, ayer en huelga indefinida.

Tampoco se brindó en la sede del PSIB. El de su secretaria general, Francina Armengol, fue el discurso más político de los que se ofrecieron para los medios de comunicación. Acusó al PP «estafa» y recordó la crisis económicas y los intentos de limitar la libre opinión. El PSIB optó por los vasos de plástico. No hubo cava, ni alcohol. Sí refrescos y zumos. Hubo bocadillos y hasta croquetas. Pero no se brindó. Es la moda.