Los tres protagonistas de 'Un país para comérselo' se despidieron ayer en Cala Carbó, tras una semana de rodaje por toda Mallorca. | Julián Aguirre

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esde el pequeño embarcadero de la casa 'El Varador', en Cala Carbó, Imanol Arias, Juan Echanove y Tonino Guitian grabaron las últimas secuencias del programa Un país para comérselo. Allí, a pie de mar, cocinaron una exquisita receta a base de llagosta que no pudieron degustar, ya que al ir a servirla, tropezaron con el trípode de una cámara y la greixonera cayó al suelo, rompiéndose.

Tras una semana recorriendo la Isla, la productora Grupo Ganga invitó a un gran almuerzo a todos los que han colaborado en este espacio que se emitirá en TVE1 a partir de septiembre.

«Ha sido muy intenso -nos comenta Juan Echanove-, de mucho trabajo, pero muy gratificante. Hemos ido por toda España y muchos sitios nos han encantado para volver, pero Mallorca nos encanta para quedarnos a vivir».

De hecho, Imanol Arias, además de venir en varias ocasiones a trabajar -una de ellas por el rodaje de Bearn o la sala de las muñecas-, estuvo veraneando aquí hace algunos años junto a Luis Eduardo Aute.

«Es cierto -asegura Imanol-, tengo muchos y muy buenos recuerdos de aquella película rodada en Raixa, junto a Fernando Rey y el productor Alfredo Matas». «También recuerdo, con cariño, aquellos dos veranos en Pollença donde Luis Eduardo Aute tenía casa y venía a pintar», recordó.

Mallorca, preciosa

Tanto Juan Echanove como Imanol Arias se muestran enamorados de Mallorca: «La hemos encontrado preciosa». Uno de los lugares en los que estuvieron grabando es Ca na Toneta, el restaurante de Teresa y María Solivellas, hermanas de la actriz Cati Solivellas, en Caimari, a pie de huerta cocinando unas sabrosas sopes mallorquines.

Otro día estuvieron en la finca Can Ozonas, cocinando, junto al profesor de Restauración de la Escola d'Hoteleria de la UIB Antonio Motoso, que ayer elaboró un cóctel muy especial a base de aceite mallorquín, hierbas dulces y zumo de limón.

Tomeu Caldentey, del restaurante Molí d'en Bou, de Sa Coma, también los recibió. Por su parte, Tonino se encargó de las visitas culturales, como a la fábrica de vidrio Menestralia, ir a Sóller en el tren, pasear por Palma, etc. En definitiva, un placer de trabajo. Lo dicen ellos.