Los premiados y las autoridades posaron tras concluir la ceremonia, celebrada este año en el Teatro Principal. | M. À. Cañellas

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La hermana Antònia Roig, la Fundació Guillen Cifre de Colonya y la Fundació Amazonia fueron algunos de los galardonados ayer por la tercera edición de los Premis del Consell de Mallorca a la Solidaritat, creados para reconocer el trabajo y el esfuerzo de personas, entidades y administraciones en favor de los colectivos más vulnerables, especialmente en una época marcada por la crisis económica. Los premios están dotados con 3.000 euros.


El Teatro Principal acogió ayer la gala de entrega de estos premios, que este año han galardonado a tres personas y a ocho proyectos llevados a cabo por asociaciones, empresas y administraciones del ámbito municipal, insular e internacional para promover la solidaridad y la cooperación.


El acto contó con la presencia de la presidenta del Consell, Francina Armengol; la presidenta del Parlament, Aina Rado; la alcaldesa de Palma, Aina Calvo; el conseller de Sanitat, Vicens Thomàs; el presidente del Institut Mallorquí d´Afers Socials (IMAS), Jaume Garau, o el obispo de Mallorca, Jesús Murgui, entre otras autoridades.


Una gala más sencilla

La ceremonia, este año más sobria y sencilla para evitar mayores gastos, comenzó con la entrega de los premios a la solidaridad, tras lo cual se presentó el libro digital «De la beneficencia al estado de bienestar. Historia de los servicios sociales en Mallorca (s.XVI-XX)», editado por el Consell de Mallorca y que hace un recorrido por las diferentes instituciones y entidades que han trabajado en este ámbito.


A continuación se concedieron los galardones a la cooperación y se realizó una mención especial a Manos Unidas, por su labor a lo largo de los últimos 50 años. Este reconocimiento contó con la presencia de la presidenta de Manos Unidas, Myriam García Abrisqueta.


Francina Armengol cerró el acto y en su intervención la presidenta del Consell reconoció que este tiempo de dificultades económicas es también un tiempo de «retos, de unidad y de solidaridad colectiva», y aseguró que el Consell ha mantenido siempre la misma aspiración social. Los servicios sociales, añadió, «continuarán siendo la bandera de la política insular» y reclamó la necesidad de potenciar la cooperación público-privada de entidades y administraciones para luchar con un objetivo común, la solidaridad.