Unos 70 vecinos se reunieron ayer en Can Pastilla. | Jaume Morey

TW
23

Los vecinos de s'Arenal afectados por las expropiaciones previstas por el Consorcio de la Platja de Palma esperan que el Ajuntament de Palma y el de Llucmajor emitan informes vinculantes para paralizar el proyecto que supondría el derribo de sus viviendas. En una reunión celebrada ayer en S'Arenal, los vecinos acordaron presentar alegaciones de forma individual, pero creen que la mejor solución para evitar las expropiaciones es que los propios ayuntamientos se movilicen, que hagan los informes vinculantes rechazando las expropiaciones.

Informe vinculante

De hecho, la ley de medidas pra la revalorización integral de la Platja de Palma deja claro en su artículo 10 que «en todo caso es necesario el informe vinculante del pleno del Ajuntament de Palma y el de Llucmajor en cuanto a su respectivo ámbito territorial y, en el supuesto de que mencionado plazo no sea emitido el informe correspondiente, debe entenderse que es favorable». La ley también dice que debe ser el Consell de Mallorca el órgano que apruebe definitivamente el plan. En estos momentos no existe consenso político para dar luz verde a la reforma de la Platja de Palma.

Por lo tanto, la opción más viable para evitar que se cumplan los planes del Consorcio, que supondría el derribo de unas 50 viviendas, es la política, que los dos ayuntamientos afectados adopten medidas efectivas que frusten el proyecto de Margarita Nájera. «Si este proyecto es aprobado en enero estamos perdidos, podemos depedirnos de nuestras viviendas», asegura uno de los vecinos afectados, propietario de un piso situado en primera línea y que colinda con el Torrent des Jueus. Precisamente, dicho torrente representa la frontera territorial entre los municipios de Palma y de Llucmajor. Las expropiaciones afectan a inmuebles de ambos municipios. «No sabemos ni qué piensan pagarnos por las expropiaciones y la información que da el Consorcio es muy limitada», se queja Florián Talaya, uno de los portavoces de los vecinos, que precisamente hoy se constituirán en una plataforma.

Los vecinos expropiados sostienen que el plan de reforma del torrente es «muy idílico, pero es una barbaridad». «Quieren convertir el torrente en un bulevar, pero olvidan que en esta zona se han producido inundaciones muy graves y que hacen falta muros de contención», señala Talaya.

Los vecinos se quejan del doble discurso de los políticos. Uno de ellos recuerda que cuando comenzó a plantearse la reforma de la Platja de Palma, el PP estaba dispuesto incluso a utilizar las excavadoras para acabar con muchas viviendas situadas en primera línea. Ahora, en cambio, el PP está en contra de los planes de Margarita Nájera.