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La decisión de Rosa Estaràs de abandonar la presidencia del Partido Popular en Balears llega en un momento poco oportuno, coincidiendo con el 'caso Palma Arena', aunque es cierto que desde un principio fueron muchas las voces que desde la formación conservadora cuestionaron que la eurodiputada pudiera ser capaz de compaginar su trabajo en Bruselas con el liderazgo del partido en las Islas. Pese a su empeño inicial, Rosa Estaràs ha acabado por claudicar por motivos de salud, aunque no escapa a ningún análisis político la posibilidad de que los casos de corrupción que afectan al PP hayan influido en esa decisión. Para la formación conservadora la marcha de Estaràs recuerda mucho a la de Matas: abandona en un momento difícil; pero no le llegarán las mismas críticas que al ex president. Ciertamente hubiera sido más conveniente para el partido que el relevo llegara una vez cerrados todos los procesos congresuales locales.

El sucesor al frente del PP balear, José Ramón Bauzà, se presenta como una cara nueva que no guarda vínculo alguno ni con las tramas ni con los protagonistas de los casos de corrupción destapados hasta ahora entre las filas conservadoras, pero asumir en estos momentos el mando puede representar un riesgo. Si por un lado necesita darse a conocer, si quiere convertirse en el candidato del PP a la presidencia del Govern en 2011, por otro corre el peligro de 'quemarse' en el camino.

Desde hace tiempo se sabía que Bauzá era el candidato elegido por las altas esferas del partido, pero no está claro que cuente con el respaldo de todos los 'barones', que critican su falta de experiencia. Es obvio que la actual situación de provisionalidad no podrá alargarse mucho y deberá convocarse un congreso extraordinario para elegir nuevo presidente. Podrá ser Bauzá u otro dirigente que esté dispuesto a dar la batalla por el liderazgo del partido y cuente con los apoyos suficientes.