TW
0

Numerosos visitantes recorrieron ayer las calles del Casc Antic de Palma siguiendo el rastro del antiguo Call Jueu, antiguo barrio judío que abarcaba una considerable extensión en torno a la plaza de Cort hasta sumar cerca de 400 casas en su época de máxima extensión.

El itinerario guiado, trazado con motivo de la X Jornada Europea de Cultura Judía, fue organizado por Inestur, Instituto de Estrategia Turística del Govern, en un recorrido de hora y media con salida de mañana y tarde en cuatro idiomas: catalán, castellano, inglés y alemán. La visita permitió conocer in situ algunos de los lugares con más significación antaño para los judíos de Palma.

El emplazamiento del Call Menor y la toponimia subsistente hasta nuestros días en antiguas placas que coexisten una vez recuperadas con las actuales, marcó el inicio de la visita que continuó por la calle Colom, la iglesia de Santa Eulalia, escenario de las conversiones obligadas al cristianismo, de camino al Call Major, en tono a las calles Sol, Montisión Santa Clara, Seminari y Torre del Amor.

Un paseo que se vio ilustrado con interesantes observaciones por parte de los guías acerca de los detalles históricos que acompañaron la coexistencia de judíos y cristianos desde la conquista de Jaume I hasta la Inquisición y el nacimiento del calificativo xueta, aplicado a unos cuantos apellidos identificados como judíos entre muchos otros existentes en Mallorca.

Una historia que no obstante se remonta mucho más atrás, se indicó, a raíz del hallazgo de unos lingotes de plomo con inscripciones en hebreo datados en torno al siglo V en la finca de Son Torrella, junto a unos féretros orientados hacia Jerusalén.

El Call de Palma era el equivalente insular a las juderías castellanas y sus distitos emplazamientos estuvieron vinculadas con frecuencia a la relación mantenida con los estamentos eclesiásticos y órdenes religiosas cristianas. Las sinagogas fueron convertidas en iglesias, como fue el caso de la actual de Montisión. En todo caso, fue también una historia de comercio, riqueza económica y proyección cultural con la cartografía de los Cresques, pero también de marginación durante dos siglos que culminaron con los autos de fe como consecuencia de las prácticas de judaísmo encubiertas denunciadas a los tribunales inquisitoriales. lGabriel Alomar (texto y fotos)