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CATI ROIG La vuelta al cole es uno de los momentos más odiados por los más pequeños de la casa. En muchas ocasiones se convierte en un reencuentro traumático con la rutina: los libros, los apuntes, los profesoresÂ… En este contexto, el papel del entorno familiar supone un gran pilar para que este retorno sea lo menos conflictivo posible.

Precisamente, a las puertas del inicio del nuevo curso escolar la mayoría de profesionales de la educación coinciden en que el periodo de adaptación es fundamental en todas las etapas, especialmente entre los más pequeños o cuando hay un cambio de ciclo educativo.

Pilar Llompart es pedagoga de la Escuela Infantil Paula Torres del barrio de La Soledat de Palma y asegura que para los niños de tres años el inicio del curso supone una «separación de la familia». Por eso es esencial que la semana de adaptación que prevé la ley se haga con las mayores garantías posibles.

Asistir a la reunión de inicio de curso es un punto básico para una buena incorporación al colegio, ya que supone una primera toma de contacto entre padres y educadores. Precisamente, en este encuentro es donde se inicia el vínculo de confianza mutua entre el centro y la familia.

Pedagogos y docentes aconsejan llevar a los niños al colegio con una actitud positiva para que no perciban la sensación de angustia que, en muchas ocasiones, sienten los padres ante esta primera separación. Unos buenos hábitos horarios y un desayuno equilibrado también son aliados para esta correcta adaptación. Y es que «si un niño llega cansado al colegio acaba por asociarlo a algo negativo».

Otro de los consejos elementales que propone Llompart es que no se engañe jamás a los niños. «Hay papás que desvían la atención del pequeño y en cuanto se despistan se van. Este tipo de actitud genera angustia en el niño que no sabe si sus padres le vendrán a buscar», asevera.

Pero el periodo de adaptación no sólo es esencial para los más pequeños. Para Victoria Forteza, coordinadora del Servei d'Orientació del Ajuntament, el papel de los padres cobra gran protagonismo.

Precisamente uno de los momentos que algunos jóvenes viven como más traumático es el paso de Primaria a ESO, un momento que supone muchas veces cambiar de centro.