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Bravo Airlines, compañía con sede social en Palma, realizó el sábado su vuelo inaugural entre Madrid y Kinshasa. El Boeing 767-200 fue recibido en el precario aeropuerto de N'Djili con flores y el entusiasmo de los congoleños bajo un sol de justicia. Herminio Gil -fundador de Globalia y Air Europa, entre otras-, vicepresidente y creador de Bravo, ha puesto en este proyecto todas sus ilusiones al considerar que «el futuro del transporte aéreo está en Àfrica». En sus discursos, los directivos de LAC -Líneas Aéreas del Congo- con la que Bravo ha firmado un acuerdo de colaboración, y miembros del Gobierno encabezados por el vicepresidente Yerodia, expresaron su profunda satisfacción.

Horas más tarde y en una rueda de prensa conjunta con periodistas españoles y congoleños, Gil daba un golpe de efecto al censurar la actuación de la directiva de LAC, que quebró a raíz de la guerra que asoló el país, y amenazó con no seguir adelante si el Gobierno -que apoya el proyecto-. no creaba una comisión. Gil tuvo duras palabras para con el presidente de LAC, Baudoin Ngeleka, al que acusó de incumplir los acuerdos.

«Cero patatero», dijo el empresario gallego al referirse a lo aportado por LAC en esta aventura en la que Bravo pone el capital, los pilotos y los aviones, mientras la compañía congoleña aporta su derecho al tráfico aéreo, infraestructura y personal. El domingo, Gil anunciaba que el Gobierno había decidido que él se incorporara a LAC para dirigir la gestión.

De los 50 millones de dólares de inversión inicial, Gil y su familia poseen un 20%, y un 37% lo aportan los empresarios Manuel Campo, Juan José Pascual y Germán Macías. Gil confía en obtener beneficios al tercer año.

La flota de aviones se compone, además del Boeig 767, de cinco DC 9 y un MD 83. El objetivo es enlazar Europa -Madrid, París y Bruselas- con Àfrica -Camerún, Kenia, Zambia, Zimbabwe, Sudáfrica, Gabón y Congo Brazzaville- a través del Congo, con código compartido con Iberia para las conexiones en Europa. «Queremos convertirnos en la gran compañía aérea de Àfrica».

«Tardaremos, pero vamos a hacer algo importante» dijo Gil tras destacar las grandes posibilidades turísticas que encierra el Congo. Una idea que comparten Manuel Campo -proyecta construir un hotel en Kinshasa- y Juan José Pascual.