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Julián Aguirre (Andorra)
Conquistando prácticamente todas las pistas de la estación de esquí Vallnord del sector Arinsal y alcanzando una altitud de 2.569 metros en el Pic Negre, los mallorquines han aprendido y disfrutado de una completa Semana Blanca en Andorra. No ha habido lesiones graves pero hay quienes regresan con el brazo escayolado o fracturas en rodillas o tobillos.

El esquí es un deporte que se disfruta en familia y así lo demuestran las numerosas familias que han viajado con s'Institut en esta ocasión, además de pandillas de amigos, como el grupo de Sóller; Pau y su hermano Xavier Siquier, Emilio Carreras y Francisco Lorente, quienes con cierta habilidad sobre la tabla de snowboard han practicado una de sus aficiones preferidas. Desde Binissalem, una familia, Francisca y José María con sus hijos, Luis y Marina. En Llubí no sé si queda alguien, pues aquí en el principado de Andorra hay un grupo numeroso de los Perelló, apellido muy común en el pueblo. Y desde Porto Cristo, Artà, Consell y Palma, entre otros, muchos han sido los lugares de Mallorca representados en este viaje.

No han faltado las típicas compras en busca de chollos, sobre todo tecnológicos, de relojes, perfumes y tabaco, y la visita de rigor al balneario de Caldea. Andorra se queda pequeña y poco puede ampliarse, calles estrechas que forman una especie de scalextric, muchas tiendas, cada vez mejores establecimientos hoteleros, buenos vehículos y motocicletas y muchos turistas, tanto jóvenes como mayores, unos con el objetivo de comprar, otros, como es el caso de los mallorquines, con la intención de aprender y disfrutar esquiando.