Decenas de personas acudiaron, mañana y tarde, a la Llonja de Palma para comprar pescado fresco. Foto: TERESA AYUGA

TW
0

El diálogo está roto. Los «peixeters», reunidos ayer en asamblea, decidieron presentar denuncias contra la venta directa al público puesta en marcha por los pescadores. Estas denuncias serán presentadas ante la Delegación del Gobierno, por la venta en zonas portuarias a personas no autorizadas, y ante la Conselleria de Sanitat, por efectuar esa venta en zonas portuarias, en la calle y en recintos no autorizados desde el punto de vista sanitario. Por su parte, los pescadores ya han empezado a montar estructuras y redes comerciales por su cuenta, en una operación que algunos consideran perfectamente planificada desde el pincipio para forzar la situación actual.

Los pescadores, además de poner en marcha la venta directa al público, ya han formalizado un acuerdo con la asociación de restauración de CAEB para que sus miembros puedan participar en la subasta electrónica de pescado en la Llonja de Palma, y harán lo mismo con la Federació Hotelera. Por su parte, los «peixeters» se reservan acciones legales contra los pescadores por algunas declaraciones en prensa en las que los segundos acusaban a los primeros de aplicar precios desproporcionados.

El director general de Pesca, Miquel Àngel Calviño, convocó ayer a las dos partes para intentar un acercamiento, pero fue imposible. La reunión alcanzó altos niveles de tensión y no faltaron los gritos. Para recuperar el diálogo, los «peixeters» reclaman la apertura de la barrera que impide el acceso a la zona donde se prepara el pescado antes de la subasta para así poder visualizarlo. Además, exigen que se subaste todo el pescado disponible «y no llevarse una buena parte a Barcelona. La mitad de las 4.000 toneladas de pescado que se capturan anualmente en Mallorca no salen a subasta».