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Las bajísimas temperaturas de las dos últimas noches han resultado especialmente crudas para las personas que duermen de forma habitual en la calle, al amparo de algún portal y con el único refugio que les proporcionan unos cartones o unas mantas. Personas con rostro y nombre, como Domingo, que pese a que suele acampar en el mismo corazón de Palma resulta invisible para la mayoría de ciudadanos, o como Juan Antonio, Cándido, Juan o Juan Manuel. Estos son algunos de los «irreductibles» que tan bien conocen los profesionales de la Unidad Móvil de Emergencia Social (UMES), hombres y también mujeres que suelen rechazar la invitación de ser llevados a un albergue para pasar la noche, cada uno por sus razones, y prefieren el frío asfalto, aún en noches gélidas como las que estamos viviendo. Pero en la madrugada del martes el termómetro hizo cambiar de opinión a unos pocos de estos «sin techo»; cinco de ellos sí aceptaron la propuesta de la UMES de ser trasladados a un albergue y otros dos lo hicieron por su propia cuenta. Con estos siete ingresos las 32 camas libres que quedaban el lunes en la red de centros, de un total de 403 plaza, se redujeron ayer a 25.

No obstante, s'Institut calcula que permanecen en las calles entre 50 y 60 personas que declinan la proposición de recurrir a alguno de los centros de la red asistencial. Desde la institución se recordó que para ellos se han habilitado cincuenta camas nuevas que, por el momento, no ha habido ocasión de utilizar. Así lo reconoció ayer el presidente de s'Institut, Antoni Serra, quien añadió que el sistema está obligado a respetar la opción de las personas que deciden pernoctar a la intemperie, aunque prevalece la seguridad de las mismas en el caso de que las temperaturas puedan poner en peligro su vidas. Por tanto, concretó, «por debajo de los cinco grados de temperatura la Policía les puede obligar a ir a un centro». Serra presidió ayer la reunión de coordinación del plan de emergencia social a la que asistieron Biel Huguet, secretario autonómico de la Cruz Roja, entidad que gestiona la UMES; la regidora de Serveis Socials del Ajuntament de Palma, Margalida Ferrando; el comisario de la Policía Local, Enrique Cabellos; o la directora de Serveis Socials de s'Institut, Catalina Borràs. En esta reunión se realizó el seguimiento del plan de emergencia acordado al inicio de la semana y que permanecerá activo mientras se mantegan las extremas condiciones meteorológias.

Según el director de s'Institut, el operativo comienza por la UMES de la Cruz Roja, encargada de acoger a los «sin techo» y decidir en qué centro son ingresados, si así lo desean, de los integrados en la red de inserción social. Entre las medidas que incluye el plan de emergencia que ayer expuso Antoni Serra figura que la UMES intentará siempre ajustar el perfil de la persona a los requeridos por el centro, «pero prevalecerá el no dejar a nadie en la calle ante cualquier otro criterio». También se ha realizado la petición a los centros de la red de asistencia social de ofrecer la máxima flexibilidad a la hora de aceptar a personas sin techo.«Esto significa que se les ha pedido que adelanten el horario de entrada y que en caso de que esté nevando o haga mucho frío los usuarios no tengan que salir a la calle», expuso. Un indigente de unos 55 años de edad, identificado como Luis Miguel F., falleció ayer por la tarde, sobre las 17.00 horas, en una planta baja ubicada en el número 11 de la calle Vallori de Palma. Agentes del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) se desplazaron al lugar y solicitaron la presencia de un médico del 061 para confirmar la defunción. Poco después se informó al juzgado de guardia de Palma, cuyo titular ordenó el levantamiento del cadáver. Fuentes policiales indicaron que el indigente falleció a causa de una enfermedad. No obstante, en las próximas horas se practicará la autopsia al cadáver para confirmar si el indigente falleció a causa de una efnermedad o si, por el contrario, sufrió una hipotermia.