TW
0

P. RIPOLL/S.C.
Los precios subieron en Balears el pasado mes de octubre un 0'5 por ciento, la mitad que en el conjunto del Estado español, por lo que la inflación interanual se situó en el 4 por ciento, la misma que la media nacional. Además, según los datos del Índice de Precios al Consumo (IPC) facilitados ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la inflación acumulada en lo que va de año se eleva en Balears al 3'7 por ciento, dos décimas más que la media de inflación española.

En el mes de octubre, los precios subieron especialmente en vestido y calzado (un 4'4 por ciento), muy por encima de otros sectores como enseñanza (2'0 por ciento), y bajaron en ocio y cultura (-1'0 por ciento), vivienda y hoteles, cafés y restaurantes (-0'2 por ciento en cada grupo) y comunicaciones (-0'1 por ciento). Además, los precios se mantuvieron en menaje y apenas subieron una décima en bebidas alcohólicas y tabaco. En lo que va de año, los precios subieron más en transportes y hoteles, cafés y restaurantes (5'9 por ciento en ambos), mientras que bajaron sólo en comunicaciones (-1'6 por ciento).

La tasa interanual en Balears es más alta en hoteles, cafés y restaurantes (6'0 por ciento) y alimentos y bebidas no alcohólicas (5'5 por ciento). A lo largo de los últimos doce meses los precios sólo bajaron en comunicaciones (-2'8 por ciento). El director general d'Economia, Antoni Montserrat, considera que los datos del IPC «son positivos», ya que mientras las Islas moderan la tendencia inflacionista y han empezado a reducir la situación, en el resto del Estado «está absolutamente desbocada».

Monserrat criticó las acusaciones realizadas desde el Ejecutivo central sobre la marcha de la economía de las Islas. «Los que nos ponían como modelo diciendo que lo hacíamos todo mal, han pasado del 2'7 por ciento al 4 por ciento», apuntó Monserrat. El director general d'Economia culpó a los cambios en la política fiscal, al bajar los impuestos directos y aumentar en los indirectos, además del redondeo de los precios públicos. Monserrat indicó que «la inflación nos preocupa mucho, pero se tiene que mirar el entorno». El hecho de que el Estado español sea uno de los países más inflacionistas de la Unión Europea (UE) perjudica especialmente al turismo. «Los clientes que nos visiten tendrán menos recursos», afirma Monserrat.