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Defienden que prevalezca el derecho al descanso y a vivir en paz sobre el ejercicio de la prostitución y piden a las instituciones públicas que encuentren una solución al problema que sufren las personas que residen y trabajan en el área de Avenidas y de la Porta de Sant Antoni, «donde la prostitución se practica a la vista de todo el mundo e, incluso, en el interior de los portales de algunas fincas», según explicaron ayer representantes de la Federació Palmesana d'Associacions i Entitats (Fepae) y de distintas asociaciones de vecinos y comerciantes.

Fepae y las agrupaciones de vecinos y comerciantes de la Porta de Sant Antoni, Foners, Porta de Santa Margalida, Carrer Velázquez, Carrer Oms, Centre Històric, Carrer Sindicat, sa Calatrava y Raval de Santa Catalina anunciaron ayer, en rueda de prensa, que dan de plazo al Ajuntament de Palma hasta finales de febrero para resolver el problema de la prostitución, ya que de lo contrario llevarán la protesta a la calle.

Proponen la creación de un polígono de ocio, donde convivan discotecas, bares y locales en los que se ejerza la prostitución bajo control sanitario, que estén regularizados administrativamente y su personal dado de alta en la Seguridad Social. Rechazan que para resolver el problema de la prostitución lo trasladen de un barrio a otro. «Como ciudadanos que pagamos nuestros impuestos, exigimos una solución global de la problemática y no un parche», apuntó Sol Sarabia, representante de Fepae.

Sarabia insistió que la práctica de la prostitución en la calle «está alterando la convivencia pacífica y no queremos que se llegue al extremo de que se produzca una confrontación de los vecinos con las prostitutas, como ha ocurrido en otros lugares de la Península». Para Iñaki Urbieta, de la Asociación de Vecinos de la Porta de Sant Antoni, «hemos sido muy tolerantes hasta ahora, pero la situación ha llegado a un punto que es insostenible».