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ANA PÉREZ La paciencia del Obispado de Mallorca tiene límites, y Jaume Santandreu los ha rebasado. Las últimas intervenciones públicas del sacerdote han hallado respuesta en un comunicado, publicado por este diario el pasado día 12, con el que Teodor Úbeda pretende acabar con la confusión que entre los fieles siembran las declaraciones del polémico sacerdote y la manera en que celebra los sacramentos, después de haberle amonestado «de forma privada y fraternal reiteradamente». En la nota, el Obispado recuerda cuáles son los requisitos imprescindibles para celebrar bautismos, primeras comuniones y matrimonios, al tiempo que desautoriza aquéllos que se administren sin contemplar dichas disposiciones, en clara alusión a Santandreu.

El sentimiento general que este enfrentamiento ha causado entre las personas consultadas, siempre cercanas a la Iglesia o a la persona de Santandreu, es de pesar, hasta el punto de que algunos han optado por no hacer ningún tipo de comentario con el fin de evitar que la «bola de nieve» siga creciendo, convirtiendo el distanciamiento en insalvable.

Otros han recibido el comunicado con la satisfacción propia de quienes llevan mucho tiempo esperando "«el obispo ha demostrado tener un gran coraje, porque sabía la que se le iba a venir encima», «ya era hora, ha sido todo un acierto»", o entienden que «no se trata de una reprimenda, sino de recordarle que debe existir una coherencia entre lo que se dice, se hace, se cree y se celebra».

Para otros muchos, las palabras del Obispado no sólo demuestran que «la Iglesia está fuera de la realidad social actual, al limitarse a defender una normativa», sino que carecen de toda repercusión porque, en definitiva, lo que cuentan son los resultados "«vive y muere con los pobres; siempre está a pie de obra», «su labor es totalmente evangélica», «supone un testimonio», «prefiero quemarme en el infierno de Jaume que disfrutar en el cielo de las normas»"; unos resultados que, por otra parte, nadie discute, porque si hay algo en la figura y la obra de Jaume Santandreu que recibe un unánime respaldo es su labor con los más desfavorecidos.