El horario amplio es una ventaja, pues permite que incluso los más ocupados puedan encontrar un hueco en su agenda para nadar un rato.

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Imagínese que su hijo le dice que quiere ir a nadar a Son Hugo, a las piscinas que Cort construyó para la Universiada. ¿Qué hace usted? ¿A quién recurre? ¿Es que se puede nadar ahí...?, pensarán algunos.

Pues sí, se puede nadar en Son Hugo. Es más, ya hay mucha gente que está disfrutando de esas instalaciones. Bastante más de la que cabía suponer. Gente joven y no tan joven que, aprovechando el tiempo libre de que disponen, o sacándolo de donde sea, se hacen unos cuantos largos en la piscina o unos ejercicios en el gimnasio. O las dos cosas. Total, están tan cerca la una del otro... ¡Ah!, y en estas épocas del año se utiliza la piscina climatizada, o cubierta, pues la descubierta es para el verano. En cuanto a los vestuarios, son una gozada, amplios, limpios y muy bien equipados.

Volviendo al principio, les diré que desde septiembre a lo que llevamos de mes, Son Hugo cuenta con 1.100 abonados, además de 645 cursillistas. No está nada mal para el poco tiempo que las instalaciones llevan abiertas al público y por la poca publicidad de que están abiertas y de que pueden ser utilizadas que se ha hecho. Que todo se andará. ¿Que cómo o qué hay que hacer para convertirse en abonado y así poder disfrutar de las instalaciones de este complejo municipal? Acercarse a sus oficinas, rellenar un impreso con sus datos y pagar una cuota, que oscila entre las 22.000 pesetas al año si es para toda la familia a las 14.000 pesetas al año si es para una persona. Dichas cuotas se pueden pagar cada mes, al bimestre, trimestre, semestre o al año. Las personas con minusvalía o mayores de 65 tan sólo abonan el 10% de la cuota individual.