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Con motivo de las fiestas del Corpus, Palma revivió ayer un tradicional mercado medieval. Puestos de venta de fruta, verduras y productos típicos de las islas, engalanados con telas, resucitaron la decoración medieval e hicieron las delicias de los turistas, que además de captar diversas instantáneas realizaron compras.

Los 72 puestos de alimentación, arcilla y figuras artesanales permanecieron abiertos durante todo el día. Caballos dominados por auténticos jinetes con indumentarias propias de épocas pasadas imprimieron colorido a la jornada matinal. Los verdaderos protagonistas fueron los artistas de «Llaüt de carrer» y los alumnos de la escuela municipal de teatro, que escenificaron al más puro estilo del medioevo, actuaciones teatrales haciendo participar al público en sus improvisados números. Por la tarde, la fiesta continuó con música y conciertos interpretados con instrumentos antiguos.