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Marisol Fernández y Juan Serra, presidenta y vicepresidente de Canamunt, comentan el cansancio de la Asociación de Canamunt después de años de reivindicaciones y enumeran los temas que más preocupan a esta castigada barriada.

En la actualidad, Canamunt tiene una población de edad avanzada con escasos recursos, que está de alquiler y no tiene posibilidades de irse a otro sitio. La especulación «puede provocar situaciones muy dramáticas y no vamos a permitirlo».

«Nuestra barriada se ha convertido en un núcleo de especulaciones urbanísticas. Aquí se está invirtiendo mucho dinero, pero las instituciones siguen sin darse cuenta de las necesidades sociales que tenemos. Carecemos de centro cultural, de un local de actividades, de parques o jardines donde los chicos puedan jugar. No creemos que haya en Palma un barrio más olvidado socialmente».

Canamunt ha sido una de las zonas más castigadas a causa de la droga. «Siempre nos han ignorado, y ahora para colmo nos van a colocar otro centro de pernoctación de drogadictos. No es que queramos obviar el problema como ocurre en otras barriadas, es que nosostros hemos convivido con él durante años y sabemos las consecuencias que conlleva un centro de estas características».

«Hay algo que me indigna "comenta Marisol", siempre hablan de la preocupación por los temas de marginación, droga y alcoholismo, pero sin embargo no intervienen, ni dan alternativas para prevenir en la población infantil y juvenil».

Vivir en el casco antiguo de la ciudad de Palma
A pesar de la problemática de la zona, Canamunt es un buen sitio para vivir. «Se trata de una barriada a escala humana, muy céntrica "dice Marisol", de calles estrechas. Aquí las personas se funden con el mobiliario urbanístico y se impregnan de su personalidad. Todos se conocen y se preocupan por los demás. Los cascos antiguos tienen una característica muy especial, y es que en ellos se ha vivido mucho».