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La ONG Human Rights Watch (HRW) ha confirmado que las tropas rusas utilizaron bombas de racimo sobre la población de Járkov el 28 de febrero y ha señalado que estos ataques pueden constituir crímenes de guerra. «Járkov está bajo el ataque implacable de las fuerzas rusas y los civiles se esconden en los sótanos para evadir las explosiones y los escombros», ha dicho el director de Armas de HRW, Steve Goose, quien ha denunciado que «el uso de bombas de racimo en áreas pobladas muestra un desprecio descarado e insensible por la vida de las personas».

La ONG ha verificado y analizado al menos 25 videos y fotografías publicados en las redes sociales que muestran tres ataques o sus secuelas inmediatas en las zonas norte, noreste y sureste de la ciudad y otras 15 imágenes tomadas por dos testigos después de uno de los ataques en el distrito de Shevchenkivskii. En concreto, uno de los videos analizados por la organización, publicado en Telegram a las 11.29 horas (hora local) del 28 de febrero, muestra múltiples explosiones consistentes con el uso de bombas de racimo en el distrito nororiental de Moskovskii, en la ciudad de Járkov.

Dos videos más, uno publicado en Telegram a las 12.55 horas (hora local) de ese día y otro publicado en Twitter a las 2.23 horas de la tarde, grabados desde el centro de la ciudad hacia el distrito de Shevchenkivskyi, muestran explosiones similares. La ONG ha comprobado que las explosiones y los restos de cohetes encontrados en las cercanías de los ataques confirman que fueron submunciones provocadas por bombas de racimo. De hecho, otro vídeo publicado en Telegram , grabado por una cámara de seguridad en el distrito de Industrialnyi, en el sureste del país, muestra al menos 15 explosiones consecutivas en una calle residencial que son consistentes con submuniciones.

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Un hombre entrevistado por teléfono por la ONG, que se encontraba a un kilómetro de la calle Balakiryeva, donde ocurrió una de las explosiones, ha enviado a la organización cerca de trece fotografías que dijo haber tomado, que mostraban submuniciones sin explotar.

HRW habló por teléfono con otro hombre que vive en el distrito de Shevchenkivskyi, cerca de donde ocurrió el ataque, un área con al menos tres guarderías, tres escuelas y un gran hospital. Así, el hombre relató que caminaba con su esposa a una tienda cerca de su casa en la calle Balakiryeva alrededor de las 10.00 horas del 28 de febrero. «Mi esposa y yo entramos al sótano de un bloque de apartamentos y alrededor de otras 50 personas se estaban refugiando allí», señaló, agregando que «todo el edificio estaba temblando». Una fotografía que el hombre tomó y envió a Human Rights Watch muestra la sección de carga vacía de un cohete de bombas de racimo.

La organización ha detallado en un comunicado que ha verificado más vídeos, testimonios y fotografías similares que muestran varias calles y distritos afectados por las bombas, como las calles del distrito de Shevchenkivskii, Balakirjeva, Serpnya y Klochkivska, así como en los distritos de Monkovskii y Obrii. «El uso de armas intrínsecamente indiscriminadas en áreas pobladas está prohibido por el Derecho Internacional humanitario, las leyes que rigen la conducción de la guerra. Un tratado internacional prohíbe las bombas de racimo debido a su efecto indiscriminado generalizado y al peligro duradero para los civiles», ha explicado la organización en un comunicado.