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Elena Curti, la hija secreta y nunca reconocida del dictador fascista Benito Mussolini, ha muerto este lunes a los 99 años en su casa de la localidad italiana de Viterbo. Según ha podido confirmar la agencia de noticias italiana Adnkronos, el funeral tendrá lugar este martes en la Catedral del Santo Sepulcro de Acquapendente. Curti nació en Milán el 19 de octubre de 1922, una semana antes de la Marcha sobre Roma, que llevó a Mussolini al poder en Italia.

Era hija de Angela Cucciati, costurera y esposa del líder fascista Bruno Curti. Elena supo oficialmente que era hija de Mussolini a los 20 años. «Mi madre me lo confesó a quemarropa una noche después de cenar. Le pregunté si Mussolini estaba informado», contó en una ocasión, antes de agregar que el dictador sí lo sabía, pero prefería que ella no «por ahora». Cuccciati, que murió en 1978, se convirtió en la amante de Mussolini en 1921, tras reunirse con él para solicitar la liberación de su marido, que fue detenido por una pelea con unos compañeros de escuadrón. El primer encuentro oficial entre Mussolini y su hija tuvo lugar el 13 de abril de 1941, en el Palazzo Venezia. Se verían una treintena de veces en total y el dictador solía recibirla regularmente los jueves por la tarde.

Curti demostró su apego a su padre hasta el final. De hecho, cuando fue detenido el 27 de abril de 1945, Elena Curti viajaba en uno de los coches blindados que escoltaban a los jerarcas que huían. Fue detenida por los partisanos y trasladada a Como. Tras cinco meses en prisión, su madre testificó que era la hija de Mussolini y así evitó su juicio. Posteriormente, vivió en España durante más de 40 años, pero en el año 2000 volvió a Italia y se instaló en la región del Lacio. En 2008 murió su marido, Enrico Miranda, un teniente de aviación que fue condecorado por Mussolini. En 2003, y tras mucha insistencia, Elena Curti publicó un libro titulado 'El clavo de tres puntas. Astillas de memoria de el hija secreta del Duce'.