La embajadora de Marruecos en España, Karima Benyaich, avisó de un empeoramiento de las relaciones bilaterales. | Javier Otazu

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Tras el final de la inédita crisis migratoria en la frontera de la ciudad norteafricana española de Ceuta, Rabat advirtió ayer a Madrid de que si el líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, sale de España sin ser juzgado, eso empeorará más las relaciones bilaterales entre los dos países vecinos.

En una declaración leída en el Ministerio de Exteriores en Rabat, la embajadora de Marruecos en España, Karima Benyaich, afirmó que si España opta por sacar a Brahim Ghali (hospitalizado en Logroño tras ser contagiado por el coronavirus) de España de la misma forma que entró, «es optar por el estancamiento y empeoramiento de las relaciones».

La embajadora –que habló con la prensa tras reunirse con el ministro marroquí de Exteriores, Naser Burita–, señaló que lo que suceda con Ghali «es un test para la independencia de la Justicia española, en la que confiamos plenamente», pero también otro test para saber si España «opta por reforzar sus relaciones con Marruecos o prefieren colaborar con sus enemigos».

Contra Brahim Ghali hay actualmente una causa abierta por el juez español Santiago Pedraz tras una querella de la Asociación Saharaui para la Defensa de los Derechos Humanos (ASADEH), por presuntos delitos como genocidio, asesinato, lesiones, detención ilegal, terrorismo, torturas y desapariciones.

Para la embajadora Karima Benyaich, «España ha optado desgraciadamente por la opacidad para actuar a espaldas de Marruecos, acogiendo y protegiendo a este criminal y verdugo poniendo como pretexto las razones humanitarias y ofendiendo así a la dignidad del pueblo marroquí».

Marruecos –añadió– «no busca favores ni complacencia, sino que se respete el espíritu del partenariado y se aplique la ley española» sobre Ghali, acusado de «graves hechos relacionados con crímenes contra la humanidad, violaciones a los derechos humanos y violaciones».

Por su parte, el presidente del grupo parlamentario del Partido Istiqlal, Noureddine Mediane, pidió tomar la palabra en la sesión del Parlamento marroquí el próximo día 24 para referirse a lo que consideró «prácticas violentas y provocadoras de las autoridades españolas».

El Gobierno no cambia su postura sobre el Sáhara

Con la situación en la frontera de Ceuta más normalizada y ante varios saltos a la verja de Melilla, el Gobierno de España trabaja en reconducir la crisis con Marruecos. La vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, enmarcó los asaltos en «episodios que de vez en cuando ocurren» y no en una nueva reacción contra España y negó que se vaya a pedir la mediación de Felipe VI. Argumentó que lo principal ha sido el apoyo de la UE y recalcó que al Gobierno le ha parecido bien que EEUU no haya querido implicarse. Y es que varios ministros han insistido en la vía diplomática para resolver una crisis que, coinciden, no es migratoria. España, afirmó Calvo, ha ratificado su posición sobre el Sáhara: «El conflicto requiere de una contención política que tiene que ser negociada en el marco de Naciones Unidas».