Nicola Sturgeon celebrando los resultados electorales. | ROBERT PERRY

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Nicola Sturgeon ha sido este martes reelegida ministra principal de Escocia en un acto en Holyrood, en el que la líder del Partido Nacional Escocés (SNP) ha hecho valer su incontestable victoria en las elecciones del 6 de mayo, recibiendo los 64 votos de su formación, pero no de la otra fuerza independentista, Los Verdes.

Sturgeon ha superado con facilidad a los otros dos pretendientes que se presentaron --más por mero trámite que por aspiraciones reales de superar a la líder del SNP--, el conservador Douglas Ross, quien obtuvo 31 apoyos, y el liberal Willie Rennie, con tan solo cuatro. Hubo también 28 abstenciones.

«Sabemos que esta crisis no ha terminado (...). Es un inmenso privilegio, pero también una enorme responsabilidad y un enorme deber. Estoy lista para continuar con el trabajo de llevar a este país a tiempos mejores y más brillantes», ha dicho Sturgeon, informa el diario escocés 'The National'.

Al igual que los otros dos aspirantes, Sturgeon ha tenido cinco minutos para defender, en este caso, su reelección, en una intervención en la que si bien ha recalcado que la «primera y principal prioridad» para los próximos años es conducir a Escocia hacia la recuperación económica, ha empezado reconociendo el «cambio de opinión heroico, aunque ligeramente tardío» de Ross al presentarse.

Las bromas de Sturgeon hacen referencia a la campaña electoral del líder conservador, quien nunca llegó a expresar de manera concreta que aspiraba a ser elegido ministro principal a las urnas y sí evitar que el SNP lograra la mayoría absoluta.

«Sé que hay literalmente más posibilidades de que una de mis vacas cumpla la canción infantil de saltar sobre la luna que de que yo gane esta votación hoy, pero eso no significa que no podamos intentarlo», ha dicho Ross durante su intervención.

En relación a la posibilidad de que se celebre un nuevo referéndum de independencia, Sturgeon ha vuelto a señalar que «el futuro de Escocia debe ser la elección de Escocia» y cree que existe «un amplio consenso» de lo que se aspira a ser, «una sociedad más igualitaria, con una seguridad económica mucho mayor, y comprometido con un futuro sostenible para las generaciones venideras».

«Los países de todo el mundo repensarán y reinventarán el tipo de sociedades que quieren ser cuando salgan de la crisis. Aquí en Escocia, nosotros también debemos hacerlo. Este es un momento para pensar en grande. Es un momento para ser pioneros», ha subrayado.
La ministra principal de Escocia también ha dedicado su afilada ironía al líder de los liberales, Willie Rennie, quien en un gesto más simbólico que real, lanzó su sombrero sobre el estrado para retar a la líder del SNP.

Sturgeon ha respondido a la parodia de Rennie asegurando que tanto ella como la mayoría de mujeres de Escocia desearían tener «la misma confianza del hombre que puede llevar a su partido de cinco a cuatro diputados, y aún así arrojar su sombrero al ring para ser ministro principal».

El pasado 6 de mayo, el SNP logró 64 escaños, uno más que en los pasados comicios, mientras que Los Verdes sumaron dos más, colocándose ahora con ocho. Entre las dos fuerzas independentistas tienen 72 de los 129 asientos del Parlamento de Holyrood, siete más de los que se necesita para lograr la mayoría.

El programa electoral del SNP incluye primero la aprobación de un proyecto de ley para celebrar un nuevo referéndum cuando termine la pandemia y presionar posteriormente al primer ministro para que active la Sección 30 de la Ley de Escocia de 1998 que permitiría la consulta.

En la consulta de 2014, con casi un 85 por ciento de participación, el 'no' se logró imponer con un 55 por ciento, aunque el independentismo escocés achacó este resultado a la campaña del miedo a una salida de la UE, la cual finalmente se produjo igualmente con el Brexit.