Una agente de policía del Capitolio lleva un crespón negro por la muerte del agente Brian Sicknick. | JONATHAN ERNST

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La Fiscalía General de Estados Unidos va a abrir un caso criminal federal por la muerte de un policía en el asalto al Congreso perpetrado por seguidores radicales del presidente Donald Trump el miércoles, informaron este viernes medios locales.

El agente de la policía del Capitolio Brian Sicknick, fue una de las cinco víctimas mortales del asalto llevado a cabo por los seguidores de Trump para interrumpir una sesión en la que se certificaba la victoria electoral del demócrata Joe Biden.

El agente falleció este jueves «debido a heridas que sufrió cuando estaba trabajando» en el asalto al Congreso por parte de los partidarios de Trump, según confirmó la policía en un comunicado.

La versión oficial indica que Sicknick resultó herido «mientras se enfrentaba físicamente a los manifestantes», pero algunos medios han indicado que fue golpeado en la cabeza con un extintor de incendios por uno de los asaltantes.

El agente sufrió un «colapso» cuando volvió a su oficina, por lo que le trasladaron al hospital, donde falleció 24 horas después.

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La muerte está siendo investigada por la policía federal (FBI), por la sección de homicidios del Departamento de la Policía Metropolitana de la capital y por la policía del Capitolio.

Los congresistas demócratas y algunos republicanos han responsabilizado a Trump de los incidentes, por haber instado a los manifestantes a acudir al Congreso en un discurso ante la Casa Blanca en el que reiteró sus acusaciones sin fundamento de un fraude electoral.

Además de Sicknick, en los incidentes perdieron la vida cuatro manifestantes identificados por las autoridades como Ashli Babbitt, una mujer de 35 años residente en San Diego (California); Benjamin Phillips, de 50 años y de Ri (Pensilvania); Kevin Greeson, de 55 años, de Athens (Alabama), y Rosanne Boyland, de 34 años, de Kennesaw (Georgia).

Según la policía, en el asalto, en el que se produujeron tiroteos, los agentes fueron «atacados activamente» con tubos de metal y otras armas.

Debido a las críticas recibidas por el pobre dispositivo de seguridad establecido en torno a la sede legislativa ante una protesta convocada hacía días, el jefe de policía del Capitolio, Steven Sund, anunció este jueves su renuncia.

El agente fallecido llevaba trabajando para la Policía del Capitolio desde 2008 y más recientemente sirvió en la Unidad de Primeros Auxilios.