Sanitarios franceses con un afectado por coronavirus. | THOMAS SAMSON / POOL

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Las autoridades sanitarias francesas han confirmado este miércoles que otras 500 personas han muerto en el último día en el país, lo que sitúa en más de 4.000 el número total de fallecidos desde que se detectó el primer caso de coronavirus en Francia.

En total son ya 4.032 los fallecidos después de que en las últimas 24 horas se registraran 509 muertes, tal y como ha informado el director general de Salud de Francia, Jérôme Salomon, que ha tildado la situación de «totalmente excepcional».

Así, ha explicado que hay 24.639 personas hospitalizadas, des las cuales 6.017 se encuentran en estado grave en cuidados intensivos, según informaciones del diario local 'Le Figaro'.

«Son más que la capacidad inicial con la que contaba Francia», ha observado Salomon antes de destacar que, sin embargo, 10.935 personas se han recuperado.

En las últimas 24 horas han acudido a los hospitales 3.745 personas, una cifra menor a la del día anterior. Los laboratorios del país, capaces de realizar unas 20.000 pruebas al día, han confirmado que el número de casos ha ascendido a los 56.989.

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Por su parte, el primer ministro, Edouard Philippe, ha alertado de que existe una alta probabilidad de que la vuelta a la normalidad y el «fin del confinamiento» no tenga lugar «de una sola vez y para todos».

Así lo ha explicado ante la Asamblea Nacional, donde ha declarado que la situación que atraviesa el país «no tiene precedentes» y que «ningún sistema de salud en el mundo ha sido construido para enfrentarse a la situación actual».

En este sentido, ha indicado que se han registrado 359.000 infracciones durante la cuarentena entre los días 17 y 31 de marzo. «La Policía debe ser exigente con esto», ha manifestado antes de plantear la posibilidad de «usar nuevos métodos para rastrear mejor la circulación del virus».

Para el mandatario, el confinamiento tendrá consecuencias «extremadamente duras» para la economía gala. «Está claro que la crisis sanitaria se agravará con una crisis económica y tal vez, incluso, financiera», ha aseverado. Por ello, ha hecho hincapié en la ayuda que el Gobierno hará llegar a las empresas.

Sobre la situación de la enseñanza en el país, ha lamentado que las «dificultades que presenta el aislamiento para organizar el bachillerato en condiciones normales» y ha planteado la posibilidad de someter a los estudiantes únicamente algunas pruebas.