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A menos de veinte días de las elecciones municipales consideradas cruciales para el futuro de Turquía, vuelve a crecer en el país eurasiático la tensión política y la ira contra del Gobierno islamista del primer ministro, Recep Tayyip Erdogan. Decenas de miles de personas de toda Turquía acudieron en Estambul al entierro de Berkin Elvan, la víctima más joven de las protestas sociales del parque Gezi, fallecido el martes a los 15 años de edad tras nueve meses de coma.

Al mismo tiempo, en el resto del país salieron cientos de miles de personas a las calles para expresar su solidaridad con la familia y su malestar con el Gobierno, informaron las emisoras locales. «Hemos enviado a Berkin a la eternidad. Mi Berkin se ha ido, pero ahora tengo a millones de Berkin», declaró ante la multitud en Estambul el padre del joven, quien se ha convertido en todo un símbolo de la resistencia contra Erdogan, al que sus críticos acusan de corrupto y poco dialogante, para no decir autoritario.

El 16 de junio de 2013 un bote de gas, supuestamente disparado por la policía turca, golpeó la cabeza de Berkin cuando salía de su casa para comprar una barra de pan.

Tras pasar nueve meses en coma, el joven pesaba al morir solo 16 kilos, frente a los 46 kilos que tenía antes del incidente. En la recta final de la campaña electoral, la muerte del joven le ha devuelto fuerza a las manifestaciones contra Erdogan y su partido de la Justicia y del Desarrollo (AKP).