El presidente de EEUU, Barack Obama, pronuncia su discurso anual sobre el Estado de la Unión ante el Congreso. | LARRY DOWNING

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La Reserva Federal de Estados Unidos dio un segundo paso en su anunciada salida del multimillonario programa de estímulo monetario con una nueva reducción de 10.000 millones en sus compras de deuda, el mismo volumen que en diciembre pasado, sin mencionar la volatilidad en los mercados emergentes. «Los indicadores del mercado laboral fueron mixtos, pero en conjunto mostraron una progresiva mejoría», señaló en un comunicado tras su reunión el Comité de Mercado Abierto de la Fed, que gestiona la política monetaria de Estados Unidos.

De este modo, y a partir de febrero, el banco central de Estados Unidos rebajará a 65.000 millones de dólares el programa de compra de bonos y deuda hipotecaria lanzado en septiembre de 2012 por valor de 85.000 millones al mes.

Para el futuro, el organismo apuntó que continuará con la reducción de este programa «en posteriores y comedidos pasos en las siguientes reuniones», si el panorama económico muestra estabilidad y progresos.

Unánime

No obstante, una de las principales novedades de una decisión que los mercados habían anticipado mayoritariamente, es que fue llevada a cabo de manera unánime, la primera vez que no hay un voto en contra desde junio de 2011.

Era, además, la última reunión presidida por Ben Bernanke, arquitecto del plan de estímulo, quien dejará a finales de semana el cargo a la actual vicepresidenta Janet Yellen.