Partidarios de Silvio Berlusconi celebraron ayer su 77 cumpleaños en Nápoles. | CIRO FUSCO

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El primer ministro italiano, Enrico Letta, ha anunciado que comparecerá el próximo miércoles ante el Parlamento para solicitar una moción de confianza que apuntale su Gobierno tras la dimisión anunciada ayer por todos los ministros del partido del Pueblo de la Libertad, que lidera Silvio Berlusconi.

«El miércoles, probablemente, compareceré ante el Parlamento. Espero que algunos diputados del PDL se desvinculen», indicó Letta en un discurso televisado. «Pero no voy a gobernar a toda costa: hace falta una moción de confianza para aplicar nuestro programa», señaló tras la reunión mantenida este domingo con el presidente Giorgio Napolitano.

Letta y el jefe del Estado han analizado en esta reunión todas las posibles soluciones para evitar elecciones anticipadas. Letta llamó por teléfono al presidente de la República, Giorgio Napolitano, para tratar la situación creada por Silvio Berlusconi y la dimisión de los cinco ministros de su partido, el PDL. Un gesto que ha considerado «loco e irresponsable» y que deja la alianza de mando al borde del hundimiento.

Fase críptica

El presidente italiano, Giorgio Napolitano, advirtió horas antes de la reunión de que las Cámaras serán disueltas «sólo ante la imposibilidad de que no haya Gobierno». «Estamos en una fase un poco críptica, yo intentaré ver si hay posibilidades para la continuación de esta legislatura y además procederé a una cuidadosa verificación de los precedentes que existen en otras crisis de Gobierno, a partir de la segunda crisis de Gobierno Prodi en 2008», refirió Napolitano en Nápoles.

La crisis de aquel Gobierno se consumó entre enero y febrero de 2008 después de que la dimisión del entonces primer ministro, Romano Prodi, y la pérdida de confianza en el Senado obligaran a la disolución del Ejecutivo.

En este ambiente de crisis, Napolitano recibió al primer ministro, Enrico Letta. Mientras, dos ministros de Berlusconi han criticado la salida de tono de este último: Gaetano Quagliariello, ministro para las reformas constitucionales y Beatrice Lorenzini, ministra de Sanidad.

Ambos aseguraron que van a dimitir de sus cargos. «Quien aconseja a Silvio Berlusconi nos empuja a una derecha radical ante la cual no me reconozco», dijo Lorenzini.