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La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, anunció que se reunirá con los líderes de las manifestaciones y con los gobernadores del país para abordar la mejora de los servicios públicos. El Gobierno brasileño aprobará un paquete de reformas en Educación, Sanidad y en Transportes, a raíz de la ola de manifestaciones en Brasil contra la subida de las tarifas del transporte público. Rousseff ha prometido que las peticiones de los manifestantes serán «prioridad nacional» y ofrece un pacto nacional sobre los servicios públicos.

«Anuncio que voy a recibir a los líderes de las manifestaciones pacíficas, a los representantes de las organizaciones de jóvenes, de las organizaciones sindicales, de los movimientos de los trabajadores y de las asociaciones populares», ha confirmado Rousseff, en un discurso grabado y retransmitido por la cadena estatal.

Pacto nacional

Rousseff ha anunciado que, en los «próximos días», conversará con los jefes de otros poderes para «sumar esfuerzos», así como la celebración de una cumbre con los gobernadores y los alcaldes de las principales ciudades del país para un «gran pacto en torno a la mejora de los servicios públicos».

La presidenta de Brasil ha reconocido la legitimidad de las multitudinarias protestas y ha asegurado que las demandas de los manifestantes pasarán a ser «prioridad nacional».

Pese a este discurso reconciliador, las protestas continuaron anoche. Así, al menos 60.000 personas, según la Policía, se han congregado en las inmediaciones del Estadio del Minirao, en la ciudad de Belo Horizonte, que acogía el partido entre las selecciones de Japón y México de la fase de grupos de la Copa Confederaciones, para protestar contra el gasto público en grandes eventos deportivos y a favor de una mayor inversión en sanidad y educación. Las movilizaciones prosiguieron en al menos 70 municipios del país, siete de ellos capitales regionales.