Los ministros de Asuntos Exteriores del Grupo de los 8, tras la cumbre celebrada en Lancaster House (Londres). | PETER MACDIARMID

TW
0

Los ministros de Exteriores del Grupo de los Ocho (G8) advirtieron ayer en Londres que tomarán nuevas «medidas significativas» contra Corea del Norte si lleva a cabo más lanzamientos de misiles balísticos o pruebas nucleares.

Las amenazas del régimen comunista y de Irán, así como el conflicto en Siria, centraron un encuentro de dos días que concluyó ayer entre los jefes de la diplomacia del Reino Unido, EEUU, Francia, Alemania, Italia, Canadá, Japón y Rusia.

Al término de la última jornada de reuniones, el responsable del Foreign Office, William Hague, señaló que las eventuales medidas contra Corea del Norte que se plantean los miembros G8 están «en el terreno de las sanciones» y subrayó que, si el país asiático insiste en seguir desarrollando su programa nuclear, solo logrará profundizar en su aislamiento internacional.

El titular de Exteriores británico indicó que la especificación de esas sanciones debería debatirse en el Consejo de Seguridad de la ONU y contar con la opinión de China, uno de los países con más peso en la región y tradicional aliado de Pyongyang.

En un comunicado emitido al término de la reunión, los miembros del G8 expresaron su condena «en los términos más enérgicos» a las provocaciones de Corea del Norte el día en que ese régimen celebró el primer aniversario de la elección de Kim Jong-un como secretario del Partido de los Trabajadores.

Hague alertó asimismo a Irán de que la «ventana diplomática» para discutir el avance de su programa nuclear «no estará abierta para siempre» y señaló que la comunidad internacional continúa trabajando para encontrar una salida negociada a la situación, si bien se mostró «decepcionado» con la posición que mantiene Teherán.

Los ministros del G8 urgieron a Irán a cooperar en la resolución del conflicto dando «pasos en la dirección adecuada», como permitir la visita al país de un enviado especial sobre derechos humanos de la ONU y «distanciarse de cualquier tipo de actos y grupos terroristas».

El responsable del Foreign Office mostró además la «seria preocupación» de los ocho países reunidos en Londres sobre la situación en Siria, un conflicto que, según afirmó, va camino de convertirse en la «catástrofe humanitaria más grave del siglo XXI».

Hague subrayó la necesidad de hacer llegar ayuda humanitaria a la zona, donde 70.000 personas han muerto desde el inicio del conflicto y más de un millón han sido desplazadas.

El G8 divulgó también ayer un «acuerdo histórico» para combatir la violencia sexual en zonas de conflicto, un plan que financiarán con 227 millones de euros.