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El general retirado y candidato a la Presidencia de Paraguay Lino Oviedo murió al estrellarse su helicóptero justo la misma noche en que, hace 24 años, acudía a detener a Alfredo Stroessner durante el golpe que acabó con su dictadura.

Oviedo había participado en un mitin electoral en Concepción y regresaba a Asunción a bordo de un helicóptero privado que se estrelló en la región del Chaco, cuyos restos fueron hallados ayer por el equipo de rescate enviado.

El candidato, su guardaespaldas y el piloto de la nave fallecieron en el siniestro, confirmó en un comunicado la Policía Nacional, que envió un avión con un equipo médico para retirar los restos del lugar.

Líder de la Unión de Ciudadanos Éticos (UNACE), Oviedo consiguió convertir a su partido en el tercero de la escena política, dominada por las dos formaciones tradicionales: colorados y liberales.

Según el diario Abc Color, el propio Oviedo ordenó al piloto partir, pese a que este intentó disuadirlo porque la nave no tenía instrumentación para vuelo nocturno y había un frente de tormenta. La torre de control de Asunción perdió contacto con el helicóptero antes de la medianoche del sábado. Presumiblemente, el piloto desvió su ruta para evitar el frente tormentoso.

Duelo nacional

El presidente del país, Federico Franco, decretó tres días de duelo nacional y suspendió todas sus actividades oficiales, y así mismo hicieron varios partidos de la escena política paraguaya, mientras seguidores de Oviedo se congregaban frente a su casa y la sede del partido.

Franco, que supo del accidente durante una misa en la Catedral de Itá, a unos 30 kilómetros de Asunción, ofreció su pésame a la familia del candidato, a los simpatizantes de su partido «y a todo el pueblo paraguayo por la pérdida de uno de los héroes militares» de la «gesta libertaria del 2 y 3 de febrero de 1989».

Lino Oviedo era coronel del Ejército cuando, amenazándole con una granada, se llevó a Stroessner y lo entregó a su consuegro, el jefe del Ejército Andrés Rodríguez, líder del golpe contra el dictador.

Entre 1996 y 2007 afrontó una serie de procesos judiciales como supuesto instigador de una asonada contra el presidente Juan Carlos Wasmosy y del asesinato del vicepresidente Luis María Argaña.

Aunque pasó tiempo en la cárcel, el exilio y la clandestinidad, finalmente la Justicia lo absolvió en 2007 y, al año siguiente, quedó tercero en las elecciones presidenciales que ganó Fernando Lugo.